Paredes de Cristal

Dícese de la experiencia de las mujeres discapacitadas para acceder a los puestos de trabajo más básicos, pese a, en algunas ocasiones, poseer la formación requerida. #Rebccionario

Identidad Fantasma

Este término ha sido acuñado por Ariana Alonso Celorio y define la realidad de las personas que conviven con múltiples opresiones y que, en consecuencia a su socialización, son entendidas únicamente con una de ellas o varias en jerarquía de lo que se considera "más importante". Negándoles su realidad dentro de sus otras opresiones y las necesidades que parten de las mismas.

Sexo y Capacitismo: Guía Práctica

Tras el éxito de nuestro artículo respecto a la sexualidad de la comunidad discapacitada, se nos propuso hablar de ello desde una perspectiva más práctica que pudiera servir para todas aquellas personas a las que se les niega la Educación Sexual Integral por estudiar en ciertos centros o ser de determinadas formas. Ha sido muy complicado orientar esta guía de tal forma que pueda hablar de realidades y no desde la idea de una persona sobre otros grupos, pero creemos que puede que lo hayamos conseguido. La sexualidad puede formar parte de nuestra vida, y tenemos derecho a disfrutar de ella si así lo queremos, así que vamos a intentar dar algunos tips para disfrutar con seguridad siempre.

Doble Discriminación: Mujer y Discapacidad

Lo que no se nombra no existe" pero tampoco vale ser nombradas en tercera persona como sujetos pasivos. Las mujeres discas, las tullidas, las locas... necesitamos hablar en primera persona, reclamar nuestros espacios, hablar de nuestro dolor… Y así pretendemos hacerlo, mostrando la capacidad de subversión del cuerpo y la mente.

Sexo, herramientas de movilidad y orgasmos

En múltiples ocasiones hemos analizado diferentes planos de la discapacidad, cada cierto tiempo volvemos para deshacer todos los análisis institucionales sobre diferentes cuestiones feministas, que se han olvidado de nosotras (las mujeres discapacitadas), ya que desde una mirada institucional y normativa no se puede llegar a comprender ni nuestras experiencias ni nuestras necesidades, es necesario empoderar la primera persona. En esta ocasión vamos a introducirnos de lleno en la cama, los cuerpos y las experiencias y cómo se construye nuestro placer y nuestra identidad en torno a esto.

Las personas discapacitadas y neurodivergentes molestamos.

Cuando hablamos de personas discapacitadas y/o neurodivergentes nos pueden venir un millón de circunstancias a la mente, aunque usualmente lo asociamos con una persona en silla de ruedas o el estereotipo capacitista de persona autista. La realidad es que somos un grupo infinitamente heterogéneo, la discapacidad tiene muchas caras, y no todas son tratadas de la misma manera. Nos encontramos con que muchas cuestiones discapacitantes tienen un respaldo institucional inmenso, mientras otras ni siquiera son conocidas por los especialistas que han de atendernos. Esta problemática proviene precisamente de que nuestros discursos, los de toda la comunidad discapacitada, no se les presta suficiente atención; en su lugar se priorizan discursos sesgados y paternalistas de cuidadores, especialistas y familiares que solo conocen una parte de nuestra situación: La suya.

La Teoría de las Cucharas

La Teoría de las cucharas es un clásico del activismo discapacitado, mucha de la comprensión que hemos logrado es en base precisamente a esta teoría que mucha gente ha llegado a frivolizar a día de hoy y que pretendemos explicar, para que comprendáis que no podéis apropiaros de algo que nos pertenece primeramente a la comunidad spoonie y segundo a toda la comunidad discapacitada y neurodivergente.

La mente en disputa: Agorafobia

A menudo, las discapacidades son difíciles de entender para aquellos que no viven con ellas en sus propias carnes. La sociedad capacitista en la que vivimos se cree con el derecho a juzgar desde fuera a todas las personas que no podemos llevar una vida «normal» y evaluar la ayuda que ellos creen que necesitamos. Y hablamos de creencia porque realmente no sólo no lo saben, sino que no tratan de entendernos.

El cuerpo (y la mente) del delito.

El pecado original, la rebeldía de las mujeres, la negativa a ser malas solo por no ser siervas. La idea de que las mujeres deben ser buenas, de que deben ser santas, porque lo contrario no está permitido; no es más que una de las piezas más ignoradas de la misoginia. Las mujeres no somos seres de luz que nacemos sin la capacidad de hacer maldades. Es cierto que la violencia no está incluida en lo que nos enseñan por socializacion, por lo que se contribuye a que seamos menos violentas o hagamos daño de otras formas consideradas nuestras (maltrato emocional, manipulación, violencia simbólica, etc). Pero esto no nos convierte en santas, no queremos ser santas.

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