Paredes de Cristal: Discapacidad y Trabajo

La metáfora del Techo de Cristal es una cuestión repetida hasta la saciedad en todos los círculos feministas, describe como a las mujeres se nos impone una barrera invisible para escalar puestos en nuestros centros de trabajo simplemente por el hecho de ser mujeres. Así solamente el 10% de los directivos en las empresas, son mujeres. Pero, ¿qué pasa cuando ni siquiera se te permite acceder a los puestos más bajos dentro de la pirámide laboral? ¿Qué pasa cuando la sociedad te pone tantas barreras que se te impide si quiera trabajar? Pues esto es lo que vivimos las mujeres discapacitadas.

Identidad Fantasma

Este término ha sido acuñado por Ariana Alonso Celorio y define la realidad de las personas que conviven con múltiples opresiones y que, en consecuencia a su socialización, son entendidas únicamente con una de ellas o varias en jerarquía de lo que se considera "más importante". Negándoles su realidad dentro de sus otras opresiones y las necesidades que parten de las mismas.

Cuerdismo

El cuerdismo (en inglés, mentalism) es un tipo de opresión estructural que consiste en un conjunto de prácticas e ideología que presuponen la superioridad de los pensamientos, prácticas y experiencias cuerdas sobre las de las personas locas.

Sordas y combativas.

La comunidad sorda es una de las comunidades dentro de la discapacidad más desconocidas y demonizadas de todo el mundo. Dentro de esta comunidad no solo se incluye personas sordas intérpretes de lengua de signos, si no que también se incluye a las personas sordas con lectura labial, personas sordas oyentizadas (a través de diferentes terapias como el implante coclear o audífonos) y las personas "inbetweener" que somos todas aquellas personas que aunque somos sordas, nuestra identidad está en el limbo debido a que hemos socializado en una sociedad oyente, tenemos comunicación oral y normalmente no se nos enseña la lengua de signos ni la lectura labial.

Salud mental en la pandemia

Este domingo se ha conmemorado el Orgullo Loco y las compañeras de varias organizaciones de Salud Mental nos quisieron recordar, con la campaña #saludmentalparatodas, la importancia del acceso a una buena salud mental y cómo las condiciones sociales, físicas y económicas ejercen un peso importante en el desarrollo de padecimientos mentales. Y no puede ser más acertado, pues lo que hemos estado viviendo estos últimos meses no dejan de confirmarnos que los trastornos mentales (y, a menudo con ello, la discapacidad) no tienen únicamente causas biológicas, psicológicas o genéticas, sino también factores sociales y económicos que pueden llegar a ser un riesgo atroz para aquellas cuyas emociones ya se tambalean por otras cuestiones.

Las personas discapacitadas y neurodivergentes molestamos.

Cuando hablamos de personas discapacitadas y/o neurodivergentes nos pueden venir un millón de circunstancias a la mente, aunque usualmente lo asociamos con una persona en silla de ruedas o el estereotipo capacitista de persona autista. La realidad es que somos un grupo infinitamente heterogéneo, la discapacidad tiene muchas caras, y no todas son tratadas de la misma manera. Nos encontramos con que muchas cuestiones discapacitantes tienen un respaldo institucional inmenso, mientras otras ni siquiera son conocidas por los especialistas que han de atendernos. Esta problemática proviene precisamente de que nuestros discursos, los de toda la comunidad discapacitada, no se les presta suficiente atención; en su lugar se priorizan discursos sesgados y paternalistas de cuidadores, especialistas y familiares que solo conocen una parte de nuestra situación: La suya.

El coronavirus y tus sesgos.

Los últimos sucesos que nos ha traído esta pandemia, nos sirven de ejemplo para analizar los sesgos que aún tenemos como sociedad. Nos sirve para ver que, quienes más vulnerables somos a este virus, menos protección tenemos ante el mismo. Y ¿para qué analizar una situación excepcional como esta? Pues porque nos muestra, a pequeña escala, cómo pensamos de manera inconsciente que hay vidas de primera y vidas de segunda.

La loca era yo.

Nos resulta agotador tener que explicar un millón de veces las mismas cosas, más cuando se trata de un tema tan serio como la criminalizacion que sufrimos toda la comunidad "loca" o con padecimientos mentales. Pero es que se hace necesario desgranar y dejar aquí todo lo que significa que llaméis "loco" a un hijo sano del patriarcado, a un violador o a un asesino. Además es que es sintomático que, mientras llamáis locos a nuestros asesinos y violadores, la realidad es que las locas somos nosotras. La violencia de género deja secuelas que no podéis si quiera imaginar.

La mente en disputa: Agorafobia

A menudo, las discapacidades son difíciles de entender para aquellos que no viven con ellas en sus propias carnes. La sociedad capacitista en la que vivimos se cree con el derecho a juzgar desde fuera a todas las personas que no podemos llevar una vida «normal» y evaluar la ayuda que ellos creen que necesitamos. Y hablamos de creencia porque realmente no sólo no lo saben, sino que no tratan de entendernos.

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