La Fiscalización del Amor

El análisis feminista del Amor Romántico y de cómo afecta a las mujeres en torno a la sexualidad y a su papel dentro de la familia nuclear (monógama y cishetero) es esencial en nuestros días. Es necesario replantearnos nuestras relaciones. No sólo las románticas, sino todas nuestras relaciones. Esta necesidad parte precisamente de evitar reproducir dinámicas aprendidas del sistema capitalista y patriarcal que nos marca las normas de toda nuestra vida hasta el punto de imponer cómo es correcto relacionarnos y cómo no lo es.

¿Pensamiento monógamo? ¡Terror poliamoroso!

¿Alguien ha oído alguna vez hablar de la monogamia? Para la mayoría de gente que podemos conocer, no está muy claro qué significa esa palabra incómoda. ¿«Monogamia»? Una palabra para los antropólogos y algunos historiadores, pero ¿para los demás? «¡Poligamia! Eso sí que lo hemos escuchado. Sí, la poligamia, eso de que un hombre tenga varias mujeres, ¿verdad?» ¿Y el poliamor? «Esas cosas modernas de tener varias parejas.» Sin saberlo o quererlo, hemos pensado desde la monogamia, desde las coordenadas de una monogamia obligatoria. Esta es una de las ideas más importantes del libro de Brigitte Vasallo, “Pensamiento monógamo, terror poliamoroso” (La Oveja Roja, Madrid, 2018).

¿Cuarta Ola? No sois dignas.

Nos encontramos ante un momento histórico en el que el feminismo goza de mayor aceptación social y las movilizaciones feministas llenan las calles en contra de la violencia machista a nivel internacional, con un cuestionamiento cada vez mayor del neoliberalismo y una progresiva toma de conciencia de clase. Podemos estar observando la germinación de una nueva ola que las autoras fechan en 2012, pero quizás seis años son pocos para sacar conclusiones firmes. Además, todavía no se han hecho demasiadas aportaciones teóricas innovadoras. No deja de ser llamativo que, desde posiciones completamente identitarias, se esté reivindicando como "cuarta ola" un sector del feminismo extraordinariamente reaccionario, cuyas bases discursivas se basan en la tergiversación de los textos de la segunda ola para justificar su enfoque segregacionista y LGBTfóbico, en una reducción al absurdo de los aportes de la tercera ola que pretenden vender como crítica al pensamiento "posmoderno" y en un profundo anticomunismo traducido en el revisionismo descarado y deshonesto de aquellas teóricas comunistas que, pese a analizar la cuestión de la mujer, fueron críticas con el feminismo de la época. Esto no supone nuevos aportes o paradigmas, sino una degradación de los anteriores. Ya que, de estar inmersas en una cuarta Ola, aquellas que se han aventurado a autodenominarse como tal, como si de una identidad se tratase, no deberían pretender hegemonizarla. No si van incluir en la lucha antes a explotadoras y a fascistas que a las mujeres transgénero. En este artículo analizaremos esta cuestión.

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