Loca, desatada y enfadada.

La violencia cuerdista se ha cobrado innumerables vidas. Siguen atándonos en los psiquiátricos, encadenándonos a una medicación que no está pensada para salvarnos, que quiere doblegarnos. Siguen contándonos la milonga de que el problema es nuestro cerebro que no funciona bien. Y seguimos tragando con esas violencias a diario porque luchar solas a menudo se hace agotador. Nuestra mente no es el problema, nunca lo ha sido. El problema es un sistema feroz que nos devora desde lo más profundo de nuestra alma e identidad para destrozarnos por completo. Nos vende la idea de la individualidad y nos dice que nos tenemos que curar para que nos quieran. Mientras nos hacen imposible estar como supuestamente es estar sanas. Tampoco queremos encajar en esa salud mental que pretenden que traguemos.

Recorrido histórico de los perro guía.

¿Alguna vez te has fijado en esa persona que se sube en el mismo autobús que tú y lleva a su lado a un perro guía? ¿Has pensado alguna vez en todo lo que está detrás de ese equipo de dos que camina por la calle? Contrariamente a lo que podamos pensar, el adiestramiento de perros guía no es algo reciente. A lo largo de la historia estos animales han prestado sus ojos a las personas ciegas.

Ciencia y género: una brecha todavía sin cerrar

Durante nuestra educación escolar y en nuestro entorno familiar, se viene haciendo hincapié en la coeducación y que independientemente de nuestro género. Podemos elegir la carrera que deseemos, incluidas las relacionadas con la ciencia y la tecnología. A muches nos suenan nombres como Margarita del Val, a quien conocemos por su papel divulgador durante la pasada pandemia COVID19; y muches científiques agradecen la labor de Alexandra Elbakyan, por haber eliminado barreras en el acceso a artículos científicos. Sin embargo, bien entrado el siglo XXI, todavía se observa discriminación por razón de género en las carreras llamadas STEM (en inglés, Science, Technologies, Engineering and Mathematics), no solamente a la hora de acceder a ellas, sino también a lo largo de nuestra vida profesional.

Inutilidad Aprendida

Siempre que se habla de las tareas domésticas, se hace especial hincapié en la gran brecha de género que existe todavía a día de hoy. La mayoría de hombres no realizan las labores que corresponden a su hogar, cargando a sus parejas femeninas estas tareas en una alta proporción. Pero pocas veces hablamos de cómo se llega a esta desigualdad en los hogares. Prácticamente cualquier persona entiende que si tu pareja no hace nada en casa, mejor no tener pareja (salvo casos de compas discas que no pueden realizar estas tareas). Esto choca de forma directa con las cifras de desigualdad doméstica. ¿Cómo es posible que, si no lo permitiríamos, las cifras indiquen que sí lo estamos permitiendo? Pero es que esto tiene una explicación sociológica que parte del machismo más rancio: La Inutilidad Aprendida. Acuñamos este término con la intención de dar un nombre a un fenómeno invisibilizado por parte de la sociedad pero del que todas las mujeres nos hemos dado cuenta. Porque todas vemos como no hacen cosas que saben hacer o que podrían buscar cómo hacer, simplemente porque no lo creen necesario. Porque ya estamos nosotras para suplir las fallas de sus supuestas ayudas. Mientras ellos presumen de ser esos hombres modernos que ayudan en casa y se responsabilizan de sus hijes. Mientras una parte de las mujeres de nuestro entorno nos dice lo afortunadas que somos. Mientras nosotras callamos el agotamiento físico y mental que acarrea esta inutilidad aprendida.

Sexo vulva-vulva

Existe un gran desconocimiento sobre las infecciones de transmisión sexual y la importancia de realizar el cribado de cáncer de cuello de útero en las personas con vulva que tienen sexo con personas con vulva, además de los propios prejuicios de los profesionales sanitarios que las atienden. Las mujeres lesbianas y bisexuales siguen siendo invisibles en las consultas ginecológicas, y algunos hombres trans, personas intersexuales o personas no binarias pueden tener dificultades para conseguir, incluso, una cita en las mismas. Esto desemboca en una peor atención a la salud sexual de estas personas.

Masturbación femenina, rompiendo tabúes.

Para tener sexo no hace falta tener a otra persona, debido a que existe la masturbación. Sin embargo, todavía a día de hoy, se trata de un tema tabú. Especialmente la masturbación femenina debido al machismo y al patriarcado recalcitrante que ahonda en nuestra sociedad. Muchas veces se ha hablado de la masturbación como algo pecaminoso con tintes misóginos, pero todavía es más aterrador cuando se piensa en que las mujeres sienten vergüenza incluso de hablar de ello con sus amigas. Hay que tener muy claro que la masturbación catalogada como "femenina" es convertida en un tema tabú y estigmatizada por el hecho de ser asociada a las mujeres. A pesar de que muchas personas que tienen vulva y que se masturban de estas formas no son mujeres, vamos a utilizar esta denominación por justicia social. De la misma forma queremos decir que las compañeras trans que tienen pene, tampoco se van a masturbar igual que los hombres y también se estigmatiza su placer en igualdad de condiciones al nuestro.

Cannabis, dolor crónico y el capitalismo

Los últimos días nos hemos encontrado en redes sociales un debate sin parangón respecto a la nueva propuesta de ley que pretende regularizar el consumo de cannabis en nuestro país. La premisa es simple: se pretende regular un consumo que ya existe y que actualmente está en manos de mafias que en muchos casos cortan con otras sustancias ese cannabis. Obviamente lo ideal sería la abolición del consumo (no medicinal) de drogas de todo tipo, sin embargo se ha demostrado que la prohibición no es una garantía de esta abolición, todo lo contrario.

Las Alianzas Tullido-Transfeministas

Siempre hablamos de estos dos mundos como dos cosas completamente diferentes, pero precisamente dentro de las teorías y estudios queer-crip se muestra su intersección de manera innegable. A menudo, entre compañeras discas, locas, no binaries y trans, encontramos que nuestras vivencias son similares pero nos sentimos mal al compararlas por si alguna compañera se siente invisibilizada o por si hiciéramos de menos su situación. Sin embargo, la intersección siempre suma y nunca resta. Las alianzas entre mujeres y personas no binarias que además son discas o locas son el pan nuestro de cada día y, en muchos casos, nos ha salvado la vida.

El día después del abortar: Una historia en primera persona.

El análisis sobre las experiencias después de decidir interrumpir un embarazo y el sentimiento de estigmatización de las personas que han abortado, es silenciado por la carga social negativa que tiene pasar por esto y utilizada por "providas" (antiderechos) para tratar de culpabilizar a las mujeres que sí lo han pasado. Romper este silencio es también empezar a acabar con el sentimiento de culpa y con el ciclo de dolor de todas aquellas que han tenido que callarse. Según el Ministerio de Sanidad, en España se realizaron 99.149 abortos en 2019. Casi 100.000 personas con la capacidad de gestar, en su mayoría mujeres, se enfrentaron a esta decisión, al procedimiento que acarrea y a las consecuencias que llevan el decidir terminar con el proceso del embarazo. Hemos hablado incontables veces sobre todo el debate que surge alrededor del aborto, defendiéndolo con uñas y dientes como parte de nuestros derechos fundamentales y como una parte indispensable de nuestra salud reproductiva. El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Nuestro futuro debe pertenecernos como individuos en lugar de tratar de convertir nuestro ser en un campo de guerra. Casi 50.000 mujeres fallecen en abortos clandestinos, debido a la falta de un modelo sanitario que les permita abortar de forma segura, legal y gratuita, empujándolas a tratar de interrumpir el embarazo en lugares de seguridad cuestionable o en sus propios hogares por pura desesperación. Y no solo pueden morir, sino provocarse heridas irreversibles en el útero que puede terminar en complicaciones en su salud o en su capacidad de volver a quedarse embarazadas.

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