Masturbación femenina, rompiendo tabúes.

Para tener sexo no hace falta tener a otra persona, debido a que existe la masturbación. Sin embargo, todavía a día de hoy, se trata de un tema tabú. Especialmente la masturbación femenina debido al machismo y al patriarcado recalcitrante que ahonda en nuestra sociedad. Muchas veces se ha hablado de la masturbación como algo pecaminoso con tintes misóginos, pero todavía es más aterrador cuando se piensa en que las mujeres sienten vergüenza incluso de hablar de ello con sus amigas. Hay que tener muy claro que la masturbación catalogada como "femenina" es convertida en un tema tabú y estigmatizada por el hecho de ser asociada a las mujeres. A pesar de que muchas personas que tienen vulva y que se masturban de estas formas no son mujeres, vamos a utilizar esta denominación por justicia social. De la misma forma queremos decir que las compañeras trans que tienen pene, tampoco se van a masturbar igual que los hombres y también se estigmatiza su placer en igualdad de condiciones al nuestro.

Cannabis, dolor crónico y el capitalismo

Los últimos días nos hemos encontrado en redes sociales un debate sin parangón respecto a la nueva propuesta de ley que pretende regularizar el consumo de cannabis en nuestro país. La premisa es simple: se pretende regular un consumo que ya existe y que actualmente está en manos de mafias que en muchos casos cortan con otras sustancias ese cannabis. Obviamente lo ideal sería la abolición del consumo (no medicinal) de drogas de todo tipo, sin embargo se ha demostrado que la prohibición no es una garantía de esta abolición, todo lo contrario.

Las Alianzas Tullido-Transfeministas

Siempre hablamos de estos dos mundos como dos cosas completamente diferentes, pero precisamente dentro de las teorías y estudios queer-crip se muestra su intersección de manera innegable. A menudo, entre compañeras discas, locas, no binaries y trans, encontramos que nuestras vivencias son similares pero nos sentimos mal al compararlas por si alguna compañera se siente invisibilizada o por si hiciéramos de menos su situación. Sin embargo, la intersección siempre suma y nunca resta. Las alianzas entre mujeres y personas no binarias que además son discas o locas son el pan nuestro de cada día y, en muchos casos, nos ha salvado la vida.

El día después del abortar: Una historia en primera persona.

El análisis sobre las experiencias después de decidir interrumpir un embarazo y el sentimiento de estigmatización de las personas que han abortado, es silenciado por la carga social negativa que tiene pasar por esto y utilizada por "providas" (antiderechos) para tratar de culpabilizar a las mujeres que sí lo han pasado. Romper este silencio es también empezar a acabar con el sentimiento de culpa y con el ciclo de dolor de todas aquellas que han tenido que callarse. Según el Ministerio de Sanidad, en España se realizaron 99.149 abortos en 2019. Casi 100.000 personas con la capacidad de gestar, en su mayoría mujeres, se enfrentaron a esta decisión, al procedimiento que acarrea y a las consecuencias que llevan el decidir terminar con el proceso del embarazo. Hemos hablado incontables veces sobre todo el debate que surge alrededor del aborto, defendiéndolo con uñas y dientes como parte de nuestros derechos fundamentales y como una parte indispensable de nuestra salud reproductiva. El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Nuestro futuro debe pertenecernos como individuos en lugar de tratar de convertir nuestro ser en un campo de guerra. Casi 50.000 mujeres fallecen en abortos clandestinos, debido a la falta de un modelo sanitario que les permita abortar de forma segura, legal y gratuita, empujándolas a tratar de interrumpir el embarazo en lugares de seguridad cuestionable o en sus propios hogares por pura desesperación. Y no solo pueden morir, sino provocarse heridas irreversibles en el útero que puede terminar en complicaciones en su salud o en su capacidad de volver a quedarse embarazadas.

Body Positivity y el Capacitismo

Una de las luchas más extendidas del movimiento feminista, es la lucha constante contra los cánones de belleza y la presión estética que se pone sobre las mujeres y personas no binarias alineades como tal. Sin embargo, esta presión estética no nos influye de la misma manera a todas, ya que otras intersecciones influyen en la forma de relacionarnos con el mundo. Pretender extender las vivencias de unas pocas personas, es invisibilizar otras opresiones y otras realidades.

Afganistán, el capitalismo y las mujeres

Ha sido noticia, desencadenante de múltiples comentarios racistas, que los talibanes han tomado la capital de Afganistán. Ese país, que hasta ahora estaba asediado por el ejército estadounidense con nuestro apoyo, ha sido invadido por el grupo terrorista armado por el propio Estados Unidos. Lo más aterrador es que no han tardado en llegar comentarios racistas e islamófobos para criticar esa invasión que lleva gestándose décadas.

Mujer, Discapacidad y Capitalismo.

Esta es una de las charlas que hemos impartido el pasado año. En este caso fue una colaboración con la asociación leonesa Simone de Beauvoir y nuestra compañera Ariana Alonso Celorio. En ella hablamos sobre capacitismo y cuerdismo a diferentes niveles, desde la infancia hasta el ámbito laboral.

La subcultura lolita y el feminismo

Seguro que muchas de vosotras habéis oído hablar del fenómeno “lolita” (y no, no hablamos del dichoso libro de Nabokov). Incluso es posible que os guste, interese o hayáis sido o seáis lolitas. Lo que muchas personas no saben es que la moda lolita no es sólo una simple subcultura de Japón, sino que guarda una fuerte relación con el feminismo y el género. Para poder comprender está afirmación, que en un inicio puede sonar contradictoria, es necesario saber el origen ideológico de esta moda, su relación con la estética victoriana y cómo fue entendida, adoptada y concebida por las mujeres japonesas, utilizándola para ir en contra de los estándares sociales de lo que se consideraba por entonces ser mujer.

Manifiesto: ¡Basta de Capacitismo y Cuerdismo!

El pasado miércoles Isaac fue asesinado por ser autista y tener esquizofrenia sin ocultarse. Sus asesinos lo persiguieron durante bastante rato antes de apuñalarlo. Deja a una madre destrozada que ni siquiera sabe cómo llegará a final de mes sin él. Esta historia solo es la punta del iceberg, lo que nos llega, pero la violencia capacitista, misautista y cuerdista ocurre a diario. El pasado mes de Mayo era asesinada Cuqui, una mujer residente en Sevilla que además era discapacitada y sufría violencia de género. Los recursos para ella, como para muchas otras mujeres, fueron insuficientes y la asesinó su agresor. Pero es que las mujeres discapacitadas tenemos el 31% de posibilidades de sufrir violencia de género a lo largo de nuestra vida, más del doble de las posibilidades de una mujer sana. La semana pasada, antes del asesinato de Isaac, también vimos como se agredía a otro chaval de 23 años por ser autista en A Coruña. Son muchas las agresiones contra nosotras, pero pasan completamente desapercibidas.

La escalada de la Violencia.

Las últimas semanas hemos sido testigos de múltiples agresiones contra el colectivo LGTBI. Contra los derechos de las personas por ser y por estar en el espacio público en libertad. Curioso que varias de esas agresiones hayan sido en aquella ciudad que ha hecho de la libertad su bandera, pasando por encima de los servicios públicos, la seguridad de la ciudadanía y los derechos sociales. Han sido semanas en las que salir a la calle para muches de nosotres significa ir con miedo y con mil ojos. Semanas en las que las manifestaciones se han impulsado por todo el país e incluso a transgredido a la escena internacional en países como Portugal, Francia o Gran Bretaña. Todes hemos salido a las calles por los derechos del colectivo Queer y por aquellos derechos que ya teníamos y que el discurso fascista de la ultraderecha ha hecho ver cómo privilegios que no deberíamos tener. ¿En qué momento puede parecernos justo negar derechos humanos a las personas?

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