«Ay mamá», ¿es este el Feminismo que queremos?

Estas últimas semanas se ha estado hablando mucho de «Ay mamá», la canción de Rigoberta Bandini que se presentó al Benidorm Fest 2022 como una de las posibles representaciones de España a Eurovisión. Y las opiniones no sé han hecho esperar.

La canción ha llegado a ser considerada como un nuevo himno feminista por estar dedicada a la maternidad, sin embargo, tanto la letra de la canción como la puesta en escena tiene un subtexto bastante tóxico que no le hace ningún bien al movimiento feminista ni a las mujeres en general.

«La letra de la canción y la puesta en escena tienen un subtexto bastante tóxico que no le hace ningún bien al movimiento feminista ni a las mujeres en general.»

La Maternidad y el Patriarcado

La idea de la maternidad no deja de ser una construcción social creada y asentada en occidente en el siglo XIX (Yeo, 2005). Esta construcción sirvió para sostener el discurso hegemónico. Las madres se responsabilizan así de la sucesión de la familia produciendo herederos (hombres) además de la continuación de la raza (blanca). Tanto el patriarcado como el capitalismo han alimentado muchos mitos en torno a la maternidad para sostener la idea de que es una experiencia que roza la divinidad.

La maternidad se ha convertido de esta forma en un tema de estado para mantener el sistema dominante, es decir, el capitalismo. Esto todavía se mantiene actualmente con políticas de protección dirigidas a potenciarla. Porque lo importante no es que la crianza sea una experiencia fabulosa y en la que disfrutemos de ser madres si queremos serlo, lo importante es que se siga creando mano de obra a la que explotar y adoctrinar.

El grupo que originalmente tuvo más problemas respecto a esta nueva forma del discurso dominante fueron las mujeres que no estaban casadas, las solteras y las que no tenían hijos. La respuesta del sistema fue crear un pánico social y un miedo en particular a esta clase de mujeres. Llegaron a ser señaladas como desviadas biológicas e incluso traidoras de sus países por no seguir la norma hegemónica. A día de hoy seguimos escuchando expresiones como que “se nos pasará el arroz”, que hay un “reloj biológico en ser mujer” y que, si no, acabaremos siendo “las locas de los gatos” o unas “solteronas”.

Con el paso de los años, el discurso dominante, gracias a su forma histórica y por lo tanto cambiante, pasó a incluir a esta clase de mujeres dentro del sistema, creando nuevas formas de maternidad aceptadas, como la posibilidad de adoptar, la inseminación artificial o políticas públicas que promueven y empujan a que las mujeres tengan hijos.

Planteamiento Histórico

Inicialmente, las sufragistas de Estados Unidos e Inglaterra trataron el tema de la maternidad de forma recurrente y uno de los argumentos que se usaron para convencer al público de que las mujeres se merecían el voto fue promover la creencia de que las mujeres eran moralmente superiores y naturalmente cuidadoras.

Adrienne Rich es una de las teóricas feministas de la segunda ola feminista que más exploró el tema de la maternidad. Para ella, la denominada “institución de la maternidad” está dominada por los hombres y por el patriarcado. Según Rich, bajo esta ideología se promueve uniformemente una única forma de sentir y de ser madre. Actualmente es cierto que las ideas de Rich quedan desfasadas en cuanto sabemos que el patriarcado no es un sistema creado por los hombres para dominar a las mujeres sino que es una creación histórica producto de un proceso de cientos de años y que está inherentemente unido al capitalismo (Lerner, 1986). Sin embargo, las ideas de la institución de la maternidad que sirve para sostener el sistema y hacerlo perdurar siguen vigentes.

Esto choca frontalmente con la realidad de que el sujeto político del feminismo no siempre puede ser madre: que hay mujeres estériles y mujeres que no quieren ser madres. Además de que esta mistificación suele tener un sesgo biologicista que habla solo de la parte de la maternidad relacionada con el cuerpo de la mujer cis (y heterosexual). No se hablan de las maternidades disidentes, de las madres que no gestan, ni de que la maternidad también puede ser sufrimiento y puede doler a muchos niveles. Porque esas maternidades no son válidas al no cumplir su función correctamente dentro del sistema dominante.

El racismo en la figura de la madre

La maternidad se da en un contexto histórico específico donde coinciden la clase, el género y la raza. Los cuidados maternales no dejan de estar formados por la dominación racial y la explotación económica (P.Collins, 1994). Las feministas blancas que han teorizado sobre la maternidad se han aferrado al contraste entre dicotomías: hombres en la esfera pública y mujeres en la esfera privada, sin tener en cuenta que esto no se aplica a las mujeres racializadas.

Para estas mujeres, la experiencia de la maternidad no está aferrada a una idea de familia nuclear de clase media en una ciudad prototípica occidental. En muchos casos es una cuestión de supervivencia para ellas, para sus hijos y para el grupo. Actualmente países de África como Níger o Sierra Leona llegan a sextuplicar la tasa de mortalidad infantil si los comparamos con países de Occidente. Los índices de pobreza y de hambruna son también alarmantes en comparación.

No podemos olvidarnos tampoco de que las niñeras fueron (y son) mujeres migrantes, en situaciones de vulnerabilidad socioeconómica y muchas veces racializadas. Mujeres pobres que cuidan a otros hijos llegando a desatender a los suyos propios. Mientras, los estados occidentales aprovechan la maternidad de estas mujeres para sus propios fines como son tener mano de obra barata a la vez que siguen criminalizando los nacimientos en familias racializadas por “manchar” la blanquitud de sus países.

El capacitismo y la transfobia de la figura de madre

La idea de la maternidad no es problemática en sí misma solo por la raza. A las mujeres discapacitadas y locas no se les impone la maternidad por encima de todo sino que se les niega. No pueden ser madres porque no son suficientemente mujeres ya que no cumplen con las labores de crianza de la forma en la que quiere el capitalismo.

Por este motivo, ocurren actos tan deleznables contra nuestros derechos humanos como las esterilizaciones forzosas que han sufrido aparte de las mujeres discapacitadas y locas, comunidades indígenas en Perú o comunidades gitanas en la República Checa. A fecha de hoy tenemos países que obligan a personas trans a esterilizarse quirúrgicamente si quieren existir y vivir acorde a su identidad de género. Precisamente, en España, las personas intersexuales todavía sufren mutilaciones genitales ilegales a manos de médicos que llevan a esterilizarlas.

Todo esto se da porque todas estas personas no obedecen a la norma patriarcal y capitalista de producción y, por lo tanto, deben ser eliminadas de la forma en la que sea.

«Que a día de hoy estemos viendo esta glorificación de la maternidad desde los sectores feministas más liberales es una prueba de cómo el sistema capitalista se apropia movimientos sociales que pueden llegar a hacerlo tambalear de alguna forma»

Conclusión

La glorificación de la maternidad y de la feminidad siempre han estado relacionada directamente con ideologías más conservadoras y con religiones patriarcales como el cristianismo, ya que son quienes inherentemente quieren mantener el sistema tal y como está. También las sufragistas, fruto de su ideología liberal y del contexto sociohistórico del momento, tendían a esta mistificación.

El que que a día de hoy estemos viendo de nuevo esa glorificación de la maternidad desde sectores feministas más mainstream o liberales no deja de ser una prueba de cómo el sistema capitalista se apropia de los discursos y movimientos sociales que pueden llegar a hacerlo tambalear de alguna forma.

No podemos entender como un himno feminista una canción que habla de una única realidad de madre: la madre servil, cuidadora de todos y dadora de vida. No podemos volver a esencializar de esta manera los análisis feministas ni esencializar la feminidad en sí misma.

Debemos destruir el sistema, no hacerle juego.

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Bibliografía

5 comentarios sobre “«Ay mamá», ¿es este el Feminismo que queremos?

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  1. ¿Y esto qué tiene que ver sobre una canción que ha escrito una madre sobre su reciente hijo cuya banda no tiene ni discográfica ni inclinación política o social expresada o implícita?

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    1. 1-No, no la ha escrito para su hijo, ella misma dijo que la escribió hace muchos años y que la ha presentado ahora.
      2-Lo personal es político y el feminismo es político en sí mismo. Cualquier feminismo sin conciencia de clase y crítica Interseccional es servil al patriarcado capitalista.

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  2. Me crea muchas dudas este artículo, pq estoy de acuerdo en muchos puntos, pero por otro lado yo no siento q la maternidad sea glorificada, yo siento q está penalizada, más bien. Desde q soy madre mi vida social, laboral, personal se ha visto colgando de un hilo. No sé, siempre creo q la maternidad es de los grandes melones del feminismo y q poco ha cambiado la cosa en los últimos años, seguimos teniendo muy difícil todo, supongo q tb por el sistema capitalista q tenemos. Hablo desde la experiencia, q de teoría, por desgracia, poco sé.

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    1. Por supuesto que las dificultades sobre las maternidades existen y son producto de un modelo patriarcal. Pero es que precisamente la glorificación de la regla, el parto o decir que «las madres podrían acabar con todas las guerras» es contraproducente porque no señala esas problemáticas que se tienen siendo madre. No lucha por eliminar el estigma, si no que lo esconde detrás de una mistificación de la feminidad

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