Recorrido histórico de los perro guía.

¿Alguna vez te has fijado en esa persona que se sube en el mismo autobús que tú y lleva a su lado, un perro guía? ¿Has pensado alguna vez en todo lo que está detrás de ese equipo de dos que camina por la calle?
Contrariamente a lo que podamos pensar, el adiestramiento de perros guía no es algo reciente. A lo largo de la historia estos animales han prestado sus ojos a las personas ciegas. Los han acompañado y formado parte de sus vidas no solo como ayudantes, si no como una parte más de su familia.

La figura del perro guía es un imprescindible dentro de la accesibilidad de las personas ciegas, pues nos da independencia y seguridad. Podemos salir a la calle y hacer cualquier labor que queramos, gracias a esa bolita de pelo y amor que nos acompaña. Para nosotres no es una herramienta, a pesar de lo que se suele pensar. Los perros guía son una pieza fundamental de nuestra vida.

La figura del perro guía es un imprescindible dentro de la #accesibilidad de las #personasciegas, pues nos da independencia y seguridad.

La historia de los perros guía

No se sabe con exactitud cuál fue el primer equipo de persona ciega y perro guía; no obstante, el primer registro del que tenemos constancia data del año 79 D.C. Se trata de una pintura en un mural hallado en una excavación en Pompeya. A este hallazgo le siguen otros que dan a entender que los perros han guiado a personas ciegas a lo largo de toda la historia de la humanidad.
En 1780, se entrenó por primera vez a un can como guía en el hospital «Les Quinze-Vingts» para personas ciegas en París. Años después, Johann Wilhelm Klein, fundador de una escuela para personas ciegas en Viena escribió sobre la posibilidad de adiestrar a estos animales con el fin de guiar en su libro sobre la educación de personas ciegas.

No obstante, sólo tras la Primera Guerra Mundial se consolida el entrenamiento oficial de perros guía. Esto es debido a que muchos soldados volvían cegados del frente, normalmente por consecuencia de gas venenoso. Un médico alemán, el doctor Gerhard Stalling, fue quien comenzó a investigar al respecto y en agosto del año 1916 abrió la primera escuela dedicada a este propósito en Oldenburg. Debido al éxito que cosechó este proyecto, fue posible la consiguiente apertura de nuevos centros en otras ciudades como Freiburg, Hamburgo o Dresden, por lo que pudieron entrenar hasta a seiscientos perros guía por año. Debido a su crecimiento no solo proporcionaron perros a exmilitares, sino también a personas ciegas de Inglaterra, Francia, España o Estados Unidos. Por desgracia las escuelas tuvieron que cerrar en 1926, aunque ya había otros centros además de los del doctor Gerhard Stalling.

Entorno a estos años, en Estados Unidos, la criadora de perros Dorothy Harrison Eustis, supo de la escuela de Potsdam, donde pasó varios meses formándose como instructora de lazarillos. Tras su estancia allí, Eustis crió y educó al que se cree el primer perro guía de Estados Unidos. En 1929 fundó la escuela Seeing Eye en Morristown, Nueva Jersey.

Los perros guía en España

En España se creó La Fundación ONCE del Perro Guía (en adelante FOPG) el 24 de septiembre de 1990. Antes de su inauguración, las personas que serían instructores en el futuro se formaron en Guide Dogs for the Blind Association (GDBA), una escuela británica de perros guía referente a nivel mundial.

Durante la década de los noventa el centro reforzó su plantilla, lo que le permitió contar con un mayor número de adiestradores y aumentar así la cantidad de canes graduados al año. Durante un tiempo, la FOPG tuvo acuerdos con la escuela Guiding Eyes for the Blind de Nueva York. También mantiene desde sus orígenes una relación con la escuela Leader Dogs for the Blind situada en Rochester y la Federación de Clubes de Leones de España, quienes gestionan el desplazamiento de las personas usuarias a los Estados Unidos para recibir allí tanto la instrucción como sus perros guía.

Antes de la pandemia, les afiliades que se consideran aptes por la FOPG tenían dos opciones para comenzar la instrucción: viajar a Madrid para entrenar en las instalaciones de Boadilla Del Monte o volar a Michigan para asistir a la instrucción en la escuela de Rochester. Yo tuve la oportunidad de escoger la segunda opción, aunque hoy en día, dadas las circunstancias, solo se entrena en España.

¿Cómo se solicita un perro guía?

A partir de los dieciocho años se puede solicitar un perro guía, para lo cual hay que superar una serie de pruebas; no solamente se tiene en cuenta la autonomía del solicitante, sino que también necesita unos exámenes aprobados por psicólogues, profesionales médicos y trabajadores sociales.

Si la persona futura usuaria de perro guía supera estas pruebas y desde la escuela la consideran apta, empieza un tiempo de espera tras el cual se le dará la opción de o bien quedarse e instruirse en España o bien viajar a Estados Unidos. Los usuarios que decidimos recibir nuestro perro guía en Rochester, tenemos que responder una serie de preguntas que van desde nuestra situación económica hasta la raza de perro preferente.

Para conocernos mejor, saber cómo caminamos, nuestro ritmo y la forma de movernos en diferentes espacios, nos piden enviar un vídeo con una presentación y un ejemplo de nuestro itinerario habitual.
Una vez enviados todos nuestros datos más el vídeo mencionado, depende de la escuela estadounidense asignarnos a un curso.
El tiempo entre la solicitud y la entrega del perro suele variar entre dos y cuatro años, dependiendo de la demanda que haya en cada momento.

Una vez terminado el curso, Los perros criados e instruidos en Rochester viajan a España con sus personas usuarias y pasan a pertenecer a la FOPG. A través de un contrato el afiliado se compromete a cuidar y seguir educando al animal en lo necesario respetando las pautas que el instructor pueda haberle dado.
La escuela española se convierte en la propietaria del perro guía y está en su mano romper el binomio formado por perro y humano si este último no respeta el contrato firmado.

Aproximadamente a los once años se puede jubilar al perro guía, aunque la edad de jubilación depende de cada animal. Una vez tomada esta decisión el can puede quedarse con el afiliado, ayudar en una residencia de personas mayores, ser adoptado por una familia o vivir en la escuela de Madrid.

Conclusiones

Por último, recordad que estos perros llevan trabajando como guías desde hace siglos. Su labor aún no ha terminado; no solo evitan obstáculos o guían a sus humanes, sino que también cuidan del bienestar físico de la persona usuaria, por lo que es primordial no distraer a estos animales mientras están trabajando.

Estos perros llevan trabajando como guías desde hace siglos. No solo evitan obstáculos o guían a sus humanes. También cuidan del bienestar físico de la persona, por lo que es primordial no distraer a estos animales mientras están trabajando. #perrosguía

Para ello, dejamos aquí algunos consejos de cómo comportaros, cuando os encontreis a este singular equipo en la calle, o en un establecimiento:

  1. No molestes a un perro guía cuando lleva el arnés. Si lleva el arnés puesto significa que está trabajando. Cuando decimos «molestar» significa darle comida, distraerle o tocarle, sin preguntar antes a la persona usuaria que le acompaña, ya que puedes distraerle. Lo más adecuado es ignorarlo.
  2. Si vamos paseando a nuestros perros y nos encontramos a una persona usuaria con un perro guía, debemos procurar mantenernos a distancia para no distraerlo o alterarlo. Y debemos tener a nuestros perros controlados (cuando lleva el arnés, que indica que está trabajando. Si lo encontramos sin arnés en un parque canino, es muy posible que también esté jugando, pues ellos también tienen sus tiempos de descanso y socialización).
  3. No debemos ofrecer comida a un perro guía, o premios. Siempre debemos preguntar a su persona usuaria, ya que los perros guía están bien alimentados y corresponde a la persona usuaria decidir cuando debe recibir estos premios.
  4. Los perros guía están muy bien entrenados, pero todavía no hablan. Si quieres dirigirte a la persona usuaria del perro guía, habla directamente con ella.
  5. Si el usuario del perro guía te pregunta una dirección, indicásela con indicaciones claras. Pero no cojas el arnés del perro, solo puede usarlo el usuario.
  6. Si te has encontrado a una persona usuaria con su perro guía en el metro, el supermercado o cualquier local, déjalo tranquilo. Está acostumbrado y adiestrado para acceder sin causar alteraciones ni molestar y permanecerá echado a los pies de la persona usuaria hasta que esta le indique lo contrario.

Pero lo más importante es seguir escuchando a otras personas de la comunidad hablar del tema, por lo que aquí tenéis un vídeo de una persona ciega, Artemisa (@RealidadesDiv) que nos da estos y otros consejos. Esta cuenta de activismo Disca, está disponible en Instagram, Tiktok y otras redes sociales para que puedas formarte más sobre estos temas.

Referencias

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