Antigitanismo en el cole. No quiero ir al cole, payo.

Payo o paya, paye en neutro, es la forma que tenemos de diferenciar (separar, clasificar y marginar) entre gitanos y no. Quienes no somos gitanes, somos payes. 

Resulta curioso cómo dependiendo de quién lo diga, ambas palabras tienen un componente despectivo, pero no podemos negar que cuando alguien utiliza “gitano” como insulto, tiene un sistema payo-blanco-europeo-machista-racista sosteniéndolo detrás. 

No solo en la calle o en la tele vemos las desigualdades a las que se tiene que enfrentar el pueblo gitano, con mirar un poco de tiempo atrás, conocemos las atrocidades cometidas contra elles. 

Aunque podríamos pensar que de estas barbaridades hace mucho y ya lo hemos superado, basta con asomarse al mundo para comprobar que el antigitanismo todavía está muy vivo. 

El antigitanismo es la discriminación hacia el pueblo gitano, es racismo, es xenofobia y es clasismo, todo muy bien mezclado. De esta forma, el pueblo gitano continúa llevando en sus carnes siglos de opresión. Puede que haya gente que piense que es mentira o una exageración, pero movimientos como el Black Lives Matter nos da pistas sobre ello. «George Floyd: el dolor y la ira sacuden unas 50 ciudades de EE.UU. tras la muerte del hombre afroestadounidense bajo custodia policial«, precisamente porque las personas negras se han movilizado y han sacudido el mundo, pero cuando sucede con les gitanes, no pasa nada parecido: El «final trágico» de Eleazar, el joven con discapacidad que murió tras ser reducido por vigilantes y policías.

«El antigitanismo es la discriminación hacia el pueblo gitano, es racismo, es xenofobia y es clasismo, todo muy bien mezclado. De esta forma, el pueblo gitano continúa llevando en sus carnes siglos de opresión.»

Unas pinceladas de historia.

La historia del Pueblo Gitano ha sido negada y manipulada a través de la imposición de un relato que “ha preferido las fantasías y las leyendas”; desde que son descendientes de Caín o que quien forjó los clavos de Cristo fue un herrero gitano, muchas leyendas o incluso mentiras, riegan la historia del Pueblo Gitano contada por los “hombres payos”. Porque la historia contada por los opresores, siempre busca dejar a las minorías en una imagen irreal y negativa. Así busca justificar la violencia.

La verdadera historia gitana nos lleva a la India, a Kannauj, en Madhyadesh, la mitad norte de la India.  Kannauj, cuyo emperador era Harshavardhana, fue un destacado centro económico, cultural, artístico y cultural. En el 8 de shaban del 409 de la hégira, es decir, el 20 de diciembre de 1018, Kannauj fue invadida por el sultán Mahmud Ghazni y el rey de Kannauj, Rajapala, viendo imposible su triunfo, huyó al otro lado del Ganges, aunque su cobardía le costó cara: fue asesinado por su huida. 

El sultán capturó a la población de Kannauj, 53.000 personas y se los llevó para utilizar sus talentos, ya que en su mayoría era artistas y artesanos. Fueron utilizados para que su tierra prosperase, escogió a quien le interesó y vendió al resto como esclaves a la nobleza de la actual Irán. A partir de la caída del Imperio gazhnávide la población de Kannauj empieza a desplazarse por el Imperio bizantino, actual Turquía. Y ahí, según el Profesor Hancock, gitano de origen inglés y residente en USA, surge la koiné: “la aglutinación de gentes y culturas que da origen tanto al romanó moderno como al propio Pueblo Gitano”. De ahí, al mundo entero. 

A pesar de los intentos de genocidio cometidos contra este pueblo, como La gran redada en España, resisten por todo el mundo. A pesar también de su desconocimiento, la esclavitud de la población romaní fue real y todavía hoy se viven sus consecuencias: “exclusión social, pobreza, marginación, pésima imagen social de la población gitana rumana, ocultación de la propia identidad para tratar de esquivar el racismo antigitano imperante…”

En la actual Rumanía, la población gitana fue esclavizada por el Estado, la Iglesia ortodoxa rumana y los terratenientes durante 500 años. Fueron emancipades en 1843 y aunque a sus amos les dieron compensación económica, a elles no. A partir de ahí, tiene lugar la segunda gran migración y llegaron hasta aquí con sus espectáculos circenses. 

Aquí y ahora. El pueblo Gitano en España. 

Pocos estudios fiables existen sobre la población gitana en España, pero los existentes, son desoladores. En el libro Resistencias Gitanas de Silvia Agüero y Nicolás Jiménez podemos encontrar datos y un viaje por la historia de este pueblo. No obstante, se reproduce aquí un dato que llama especialmente la atención: “Al 52,2% de la población española le molestaría vivir con vecinos gitanos”. Si bien este dato es del 2013, en el 2016 el dato seguía siendo escandaloso: un 48,4%. Les payes no quieren a les gitanes cerca. 

Son el grupo con peor imagen en la sociedad española y, por fuerza, eso se refleja en lo que podríamos llamar su autoestima colectiva o grupal. 

Autoestima colectiva o grupal. 

Si desde que naces; vives la marginación, la exclusión y el rechazo de un porcentaje tan elevado del entorno que te rodea, no puedes tener una valoración ajustada de quién eres. Ni como individuo ni como grupo. Ya desde su más tierna infancia, la población gitana se enfrenta al rechazo por parte del sistema educativo, sanitario, laboral e institucional. 

Si nos centramos en el colegio, les niñes gitanes parten con desventaja. A pesar de que la etapa de Educación infantil no es obligatoria, las familias son juzgadas por su absentismo, y al entrar en primaria, como no han ido a clase antes, no saben leer. A partir de aquí, la pescadilla comienza a morderse la cola. Si no sabes leer y te pierdes en clase, no quieres ir. Si no vas, no aprendes a leer. Y el drama viene cuando tienes que terminar la etapa de primaria sin casi saber leer. Y hablamos de una habilidad considerada como básica y elemental. Si una criatura falta mucho al colegio es difícil que cree vínculos afectivos duraderos tanto con sus compañeres como con les docentes, y eso repercute, una vez más, en sus ganas de ir a clase.

Y por último pero no menos importante, si recibes violencias prácticamente a diario, no vas a querer ir al cole, y tu familia no va a obligarte a hacerlo. ¿Quién quiere ir a un sitio donde te tratan mal? La imagen de la población gitana (más adecuado que decir «de etnia», al contrario de lo que se pueda pensar) está deteriorada y lo sabemos. Y lo saben. Y todo ello influye en la relación entre payes y gitanes, estén situades donde estén: coles, hospitales, etc.

Conclusiones. 

Es labor de todes buscar un trato justo e igualitario y, ya sea en el colegio, en los centros sanitarios o en el parque; deberíamos entender que ser gitane significa ser una persona. Con todas las diferencias que existen y con todas las similitudes que no queremos ver. En los centros educativos urge un programa realista que identifique las necesidades y los fallos para poder solventarlos. Responsabilizar de forma unidireccional a las familias gitanas no solo es improductivo: es injusto. 

Conocer personas gitanas, visibilizarlas y escucharlas es el primer paso para desprendernos del antigitanismo.  Pero también es necesario aprender sobre su historia y realidades, que nuestras aulas no enseñen solo la historia de las personas blancas, si no la historia de todas las personas. Porque si no aparecen en los libros de texto, es fácil que cale la idea de que no existen.

Bibliografía y webgrafía.

-Agüero, Silvia; Jiménez, Nicolás. Resistencias Gitanas. Libros.com

https://pretendemosgitanizarelmundo.com/

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