No es hispanidad, es genocidio.

Hoy, 12 de octubre, se celebra el día de la hispanidad. Es increíble que, en pleno siglo XXI, se siga conmemorando el día que se “Descubrió América”. Lo ponemos entrecomillado, porque no fue un descubrimiento: fue un saqueo y genocidio. Es absurdo llamar descubrimiento a una tierra que ya estaba poblada por otras personas antes de que llegáramos, culturas enteras que ya sabían que existían. No comenzaron a existir cuando la mirada europea les puso el ojo encima. Y peor aún es que muchas de las riquezas de esas tierras sigan en los museos de sus genocidas, mientras los mismos poderes extractivistas siguen explotando sus territorios y riquezas.

El hecho de que aún, a día de hoy, se sigan celebrando este tipo de festividades no hace más que respaldar, el hecho de que la historia fue escrita por y para el hombre cishetero y caucásico. Romantizando cómo “descubrieron” una nueva tierra, cuando en realidad fue un simple acto cobarde donde asesinaron, robaron y violaron. Se creían dueños de todo, incluido las mujeres, que eran un mero objeto con el que comerciar o disfrutar. Se impuso un modo de vida y se arrebataron culturas enteras de la faz de la tierra en nombre de un Dios egoísta y sanguinario.

La mujer indígena, moneda de cambio.

Por supuesto, y como era de esperar, las mujeres indígenas fueron quienes se llevaron la peor parte. A parte de la esclavización, con fin de ser mano de obra, también les tocó ser esclavas sexuales. Así se relataba, sin ningún tipo de escrúpulo, en las crónicas escritas sobre los viajes a “América”:

“Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de putas.”

Michel de Cúneo, cronista en el segundo viaje a América.

Palabras bastante crudas de leer, que describen una realidad de lo que se vivió en aquella época. Las mujeres indígenas eran consideradas por parte de los conquistadores como “exóticas”, y esta herencia racista y cosificadora nos acompaña aún hoy. Las mujeres racializadas aún son vistas como seres hipersexuales, bestias salvajes que son el deseo de los hombres blancos. Pues el poseer a esas “panteras” o “tigresas” es para ellos el mejor de los trofeos de caza. Es curioso como esa idea de la feminidad racializada perdura después de tantos años, pero es que incluso se ve como un halago. La fetichización de nuestros cuerpos, rasgos e identidades no es un halago. Es violencia y cosificación racista que pretende despojarnos de toda nuestra humanidad. Volver a convertirnos una vez más en el objeto con en el que satisfacer tus mayores perversiones. Con nosotras se vuelve a representar la dicotomía Santa-Puta que señalaba Celia Amorós, siendo nosotras una vez más las mujeres que sirven de objeto sexual. No es casualidad que América Latina tenga aún hoy las tasas más altas de Trata de Mujeres con fines de explotación sexual del mundo. La violencia es heredada y la traemos del pasado.

Con el tiempo, los hijos fruto de las violaciones hacia las mujeres indígenas se convirtieron en otra forma de alabar la masculinidad del hombre europeo. Ya que asociaban la fertilidad del hombre a su masculinidad. También, con el pensamiento de seguir extendiendo su raza, según ellos la única válida y civilizada. Lo que aún hoy se sigue conociendo como “mestizaje”, fue una forma de eugenesia de eliminar aquellos rasgos que consideraban inferiores o incívicos. Esto arraigó tanto en la sociedad que sigue existiendo una idealización, por parte de personas racializadas, a que sus hijos nazcan con rasgos caucásicos. Esto es lo que se conoce como colorismo. Y no solo por parte de las personas racializadas, si no que la propia sociedad blanca promueve esa idealización con sus cánones de belleza. Implanta la idea de que los rasgos más hermosos y atractivos son los que han definido a las personas blancas y, por ello, arrastra a todas las personas que no los tienen a someterse a tratamientos para alcanzar ese canon. Así muchas mujeres racializadas se someten a aclaraciones de piel, se alisan el pelo o se ponen lentillas de colores claros. Es una forma de parecer “más blanca” para así ahorrarse ciertos grados de violencia por parte de la sociedad opresora.

Grabado de 1590 que representa la colonización de América. Se puede ver a los indígenas recibiendo a Colón en la playa. A su izquierda hay tres hombres levantando una cruz de la simbología cristiana. Detrás de estos se puede observar los tres navíos atracando.

Las luchas nacidas del colonialismo

Poco a poco, vemos surgir diferentes luchas contra la “hispanidad“. Criticándose, cada vez más, la historia escrita por el hombre caucásico, desde su posición privilegiada, y reclamando contar la historia tal como se vivió. Así es como vemos más movimientos actuar en contra de figuras históricamente idealizadas, como Cristóbal Colón. Por ejemplo, la conocida estatua de Colón en Buenos Aires, que fue retirada a un lugar más oculto en símbolo de disconformidad. O en México, donde la escultura de una mujer indígena reemplazará la de Colón en una icónica avenida. Estos avances les pertenecen a las activistas indígenas que pelean por seguir reclamando sus tierras y sus historias. Les pertenece a las vidas que el colonialismo segó. En España aún queda mucho camino por delante, aún se rinde homenaje en las calles a los asesinos de la dictadura y del colonialismo. Aún tenemos calles dedicadas a asesinos, violadores y genocidas que no nos representan.

En la imagen se ve un Tweet en el que hay escrito lo siguiente: “Hoy fue destruida la escultura de Cristóbal Colón #Arica. Dada las características de monumento, el Concejo de Monumentos Nacional se hará cargo de la investigación.” Tiene adjuntas dos fotografías. En la que aparece a la izquierda, está la cabeza de la estatua de Cristóbal Colón en el suelo. En la de la derecha, se puede ver la base de la estatua manchada con pintura roja, y partes de la estatua derruida a la derecha.

Se centra muchísimo el discurso mediático antirracista en la apropiación cultural o temas similares, cuando la realidad es que les activistas indígenas, gitanes, negres y racializades en general; reclaman cuestiones que son más urgentes. Como la abolición de la Ley de Extranjería, la eliminación de los CIEs y las deportaciones o devoluciones en caliente. Necesitamos reparación ante los delitos cometidos durante y después de las conquistas de nuestros territorios; y necesitamos que se escuche a las grandes voces antirracistas que han erguido los discursos con los que se llenan la boca los medios neoliberales sin hacernos caso. No vale con que nos quedemos con lo que pasa fuera de nuestras fronteras, porque en nuestros mares son asesinadas cientos de personas al año sin que nos importe lo suficiente para cambiar las cosas. Porque nos interesa mantener el poder sobre sus territorios, porque nos interesa seguir saqueando los países que nos suministran nuestras materias primas a precios irrisorios.

Conclusión

Podemos ver que la historia ha sido contada por quienes tenían el privilegio de hacerlo. Se ha modificado tanto, y de tantas maneras para favorecer a algunos, que muchas de las realidades han quedado sepultadas y nunca conoceremos la verdad. Aún a día de hoy, la historia sigue sin ser contada como debería. Debemos seguir luchando hasta que llegue el día en que podamos asegurar que nuestres hijes puedan ver de forma clara lo que era el mundo años atrás.

Tenemos que ser críticos para poder luchar contra las fuerzas que nos oprimen. La continuidad de esta festividad, está principalmente fomentada por una monarquía que no representa a su pueblo. A pesar de que una buena parte la población preferiría una republica, según una encuesta realizada en el 2020, aún no hay atisbo de movimiento al respecto. En la encuesta, podemos ver una clara diferencia de los votos por edades. A más joven es el encuestade, menor es el apoyo a la monarquía. Esto se debe a que las personas de más edad, mayores de 65 años, vivieron en la época del franquismo. La cual, promovía este tipo de valores en la que se acallaba al que iba contra de lo dictado.

Queda mucho camino por recorrer, pero está claro que poco a poco nuestra voces se empiezan a escuchar. Ahora, más que nunca, debemos alzarnos y no dejar que el privilegio blanco lleve la lucha feminista por su camino. El feminismo será interseccional, o no será. No podemos permitir que solo se dé voz a las problemáticas de unas pocas, tenemos que apoyarnos e ir todas a una.

Que se sigan celebrando festividades como el #DiaHispanidad no hace más que respaldar, más si cabe, el hecho de que la historia fue escrita por y para el hombre cishetero caucásico. #ResistenciaIndigena #12OctubreNadaQueCelebrar

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