Masturbación femenina, rompiendo tabúes.

Para tener sexo no hace falta tener a otra persona, debido a que existe la masturbación. Sin embargo, todavía a día de hoy, se trata de un tema tabú. Especialmente la masturbación femenina debido al machismo y al patriarcado recalcitrante que ahonda en nuestra sociedad. Muchas veces se ha hablado de la masturbación como algo pecaminoso con tintes misóginos, pero todavía es más aterrador cuando se piensa en que las mujeres sienten vergüenza incluso de hablar de ello con sus amigas. Hay que tener muy claro que la masturbación catalogada como «femenina» es convertida en un tema tabú y estigmatizada por el hecho de ser asociada a las mujeres. A pesar de que muchas personas que tienen vulva y que se masturban de estas formas no son mujeres, vamos a utilizar esta denominación por justicia social. De la misma forma queremos decir que las compañeras trans que tienen pene, tampoco se van a masturbar igual que los hombres y también se estigmatiza su placer en igualdad de condiciones al nuestro.

Masturbarse no solo es beneficioso, si no que es necesario para poder conocer nuestros cuerpos y poder tener relaciones satisfactorias también con otras personas. Sin la masturbación, no puedes saber y expresar qué cosas te gustan en la cama, por lo que la sexualidad en compañía es muy probable que no sea satisfactoria. En los últimos tiempos hemos conseguido muchos avances gracias a las feministas que han hablado sin tabúes de la masturbación, pero también por la creación de juguetes específicos para nosotras.

Cuando empieza

La masturbación comienza en la infancia, momento en el que las niñas empiezan a masturbarse para conocer su propio cuerpo. A pesar de las creencias populares, las niñas no tienen menos deseo sexual que los niños y se exploran en igualdad de condiciones. La mayoría de niñas comienzan por casualidad sin saber muy bien lo que están haciendo, pero partiendo de que eso les da placer. No hablarles de sexualidad es, por este motivo, un peligro para esas niñas. En la adolescencia es cuando ya se realiza más conscientemente, aunque muchas mujeres se inician en su práctica en la edad adulta.   

El 70% de las mujeres entre 25 y 29 de edad reconocen haberse masturbado en el último año, esta cifra baja a un 46,5% en las mujeres de edades comprendidas entre los 60 y 69 años, bajando hasta el 33% en mayores de 70 años. Esto se debe a la vergüenza creada por una educación basada en tabúes sobre nuestros propios cuerpos y el disfrute de éstos, lo que ha impedido el acceso a las mujeres a su propio placer, además del mito de que no existe sexualidad en la vejez.

La vergüenza creada por una educación basada en tabúes sobre nuestros propios cuerpos y el disfrute de éstos es lo que ha impedido el acceso a las mujeres a su propio cuerpo.

Beneficios de la masturbación

Sabemos, tal y como reconoce la ginecóloga británica Lauren Streicher, que la masturbación contribuye a tener una mejor salud sexual y reproductiva. Entre los beneficios se encuentran el de reducir estrés, mejora la calidad del sueño, aumentar el autoconocimiento, mejora el sistema inmune, estimula la concentración, mejora el estado de ánimo, alivia los dolores menstruales, aumenta la intensidad de los orgasmos y hace que sea más fácil alcanzarlos, estimula la lubricación femenina, ejercita la musculatura del suelo pélvico y mejora tus relaciones sexuales con otras personas. En definitiva, la masturbación no tiene absolutamente nada de malo y tiene muchísimos beneficios a corto y largo plazo que debemos disfrutar.

Técnicas de masturbación femenina

Es importante conocer formas diferentes de estimularnos y explorarnos, porque a todo el mundo le acaba cansando repetir siempre lo mismo, incluso en el sexo. La sexualidad es diversa y cada persona va a disfrutarla de formas muy diferentes y todas ellas (siempre que se encuentren en el marco de consentimiento, deseo, conocimiento y entre personas adultas) está bien. Te mostramos a continuación una lista de ejemplos, aunque por supuesto es simplemente unos ejemplos que son perfectamente ampliables con tus propias tácticas y formas de disfrutar. No hay una forma errónea de hacerlo siempre que te genere placer. También hay que tener en cuenta que tus condiciones materiales hacen que tu forma de masturbarte varíe, por ejemplo si eres disca con movilidad reducida. El placer sigue siendo importante y hay cientos de formas de adaptarlo a tu situación.

1. Acariciar el clítoris con los dedos

El clítoris es uno de los órganos sexuales más maravilolosos que nos ha dado la naturaleza, pues este pequeño amigo contiene aproximadamente 8000 terminaciones nerviosas con las que poder llegar a todos los rincones de nuestro placer. De hecho, muchas mujeres no pueden alcanzar el orgasmo sin estimulación del clítoris (esto se llama orgasmo clitoriano). Algo que se debe tener en cuenta no solo en nuestra masturbación, si no también en nuestras relaciones sexuales con otras personas con vulva. Para estimularlo manualmente hay cientos de formas, aunque la más conocida se trata de acariciar el clítoris, de arriba abajo o de lado a lado hasta alcanzar el climax sexual.

2. Movimiento con los dedos en forma de U

Además del clítoris, hay otras zonas erógenas dentro de nuestra vulva: Los labios, la uretra, el punto U, la vagina, las inmediaciones de la vagina, etc. Para ello también hay muchísimas formas de estimularse y explorarse, aunque una de ellas es acariciar el clítoris y las zonas erógenas deseadas con cuatro dedos, ya sea de arriba a abajo y de un lado a otro. Con esto no solo se consigue la estimulación sexual, si no que se puede hacer de la exploración genital un momento de placer íntimo y divertido.

3. El chorro de la ducha

Esta es una fantasía recurrente en muchas de las películas de caracter erótico, pero también es una realidad. Hemos de hacer un apunte y es que es importante que el cabezal de tu ducha pueda regular su presión, si no va a ser un poco decepcionante la experiencia. Ponerlo en una presión fuerte y dirigir el chorro al clítoris, produce una estimulación muy placentera que se puede complementar dando un suave masaje. Los orgasmos que se alcanzan a través de esta maniobra, suelen ser similares a los que dan otros aparatos vibratorios más especializados. Digamos que es la versión family-friendly y económica de los vibradores y estimuladores clitorianos.

4. Con almohadas, sábanas o cojines

También sirven peluches, aunque entendemos que habrá quienes esta opción le resulte un poco incómoda por ser sus peluches de toda la vida. Como ya hemos explicado, el clítoris es una zona especialmente sensible, por lo que es sencillo estimularla con objetos de estas características. Simplemente es necesario posicionarse de tal forma que se tenga fácil acceso a la zona genital y usar cualquier objeto de estos para la estimulación. Por favor, no introduzcas en tu vagina ningún objeto no diseñado para ello, y en este caso, la estimulación es mejor hacerla con ropa interior. Los detergentes y otras sustancias que llevan los tejidos pueden ser problemáticos para la flora de tu zona genital.

5. Apretar el clítoris con los dedos

En este caso es una práctica que no siempre gusta a todo el mundo, es necesario que pruebes con cuidado y sin ir a hacerlo fuerte. El clítoris también puede ser estimulado de esta forma igual que hay personas a las que le gusta que se lo mordisqueen con suavidad o que lo succionen en el sexo oral. Ejercer cierta presión sobre el clítoris puede ser muy estimulante y placentero, así que te animamos a probarlo. Hay diversas formas de hacer esto, tantas como usuarias: usando los dedos como una tijera, pellizcando, acariciando… Escoge la que más placer te produzca.

6. Juguetes sexuales

Es imposible hablar de masturbación femenina sin hablar de juguetes sexuales, que tienen una historia curiosa: Han existido siempre, desde la prehistoria se conocen múltiples herramientas de formas fálicas que han servido a las mujeres de cada época para darse placer. Sin embargo, hay una historia que todas conocemos y es que durante el siglo XIX el doctor George Taylor, fabricó un método para curar lo que entonces se denominaba «histeria femenina», que consistía en acudir a tu especialista a que te masajeara la zona genital hasta alcanzar el orgasmo. Esto ocasionó que hubiera bastante demanda para conseguir estas sesiones «medicinales» por lo que se inventó el primer dildo con movimiento propio para evitar que fueran los propios médicos quienes tuviesen que hacer el trabajo. Así se pretendía curar el deseo sexual de las mujeres por aquel entonces, ya que era considerado como una enfermedad tener deseo sexual si se era mujer.

Hay muchísimos juguetes sexuales con los que masturbarse y con los que jugar en compañía. Siempre se cree que los juguetes solo son para jugar en solitario, pero esto no es cierto. El más común es el vibrador o el dildo, de los que hay gran variedad de modelos especializados a cada persona y zona a estimular: Los hay específicos para penetración anal, para penetración vaginal, para estimulación doble o triple, para compartir, etc. En sexshops también puedes encontrar muchos otros tipos de juguetes como plugs, o el succionador de clítoris (también conocido como satisfyer), que genera ondas vibratorias en una abertura que rodea al mismo. Elijas el que elijas, sí que debes tener en cuenta su calidad y suavidad. Además es muy importante que los juguetes estén siempre higienizados, ya que van a meterse en lugares muy delicados. Por favor no uses con juguetes lubricantes no aptos para los mismos (el mejor es a base de agua) y lávalos siempre con jabón de manos o el que uses para tu zona íntima.

7. ¡Usa tu imaginación!

Es muy común también, sobretodo en compañía, explorar con otras formas de sexualidad alejadas de lo convencional como puede ser el BDSM, los juegos de rol o diversas formas de fetichismo. Cualquier práctica, aunque no esté exenta de análisis feminista, es perfectamente válida para poder disfrutar de tu sexualidad. No temas hablar con tus amigues y compañeres de cómo alcanzar más fácilmente el orgasmo. Tu placer es importante, puedes usar cualquier técnica que para ti sea eficaz, sé creativa… ¡Y prueba!

Conclusión

La masturbación es una forma de empoderamiento femenino, además de una manera de conocer nuestros cuerpos y romper con la soberanía corporal. Tenemos que eliminar los clichés y las costumbres arcaicas que se utilizan contra nosotras y nuestros cuerpos. No hay nada de lo que avergonzarse a la hora de disfrutar y disfrutarnos, el sexo es vida y está bien hacerlo solas o en compañía. Necesitamos más información sobre esto para poder encontrar las formas en las que más cómodas nos sentimos para poder disfrutar, porque de lo que no se habla no existe. La sexualidad femenina ha existido siempre, por mucho que el patriarcado se haya encargado de esconderla a simple vista.

Los avances sociales han colocado este tema en uno de los núcleos del movimiento feminista, porque es un trabajo de las feministas conseguir que nuestros cuerpos dejen de ser vistos como incubadoras o cuidadoras andantes para pasar a ser nuestros. Para que nosotras seamos dueñas de nuestros cuerpos y de nuestro placer.

La #MasturbaciónFemenina es una forma de empoderamiento, además de una manera de conocer nuestros cuerpos y romper con la soberanía corporal. Tenemos que romper clichés y costumbres arcaicas.

BIBLIOGRAFÍA

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