Body Positivity y el Capacitismo

Una de las luchas más extendidas del movimiento feminista es la lucha constante contra los cánones de belleza y la presión estética que se pone sobre las mujeres y personas no binarias alineadas como tal. Sin embargo, esta presión estética no nos influye de la misma manera a todas, ya que otras intersecciones influyen en la forma de relacionarnos con el mundo. Pretender extender las vivencias de unas pocas personas, es invisibilizar otras opresiones y otras realidades.

La discapacidad no es menos. Las mujeres y personas no binarias discas también sufrimos esta presión estética, en ocasiones superando límites peligrosos. Hace tiempo que se ha planteado desde diferentes activistas femidiscas la cuestión de que muchas de las terapias rehabilitadoras e incluso muchas de las operaciones que se nos realizan tienen una finalidad de hacernos encajar en el modelo de humanidad. Muchas de estas terapias no nos ayudan a tener mayor calidad de vida, sino que lo que hacen es adaptar nuestra apariencia a la normatividad. Nuestra apariencia tullida y abiertamente disidente, es un problema para un sistema que quiere seguir ocultándonos.

Hace tiempo que se ha planteado desde diferentes activistas #femidiscas la cuestión de que muchas de las terapias rehabilitadoras e incluso muchas de las operaciones que se nos realizan, tienen una finalidad de hacernos encajar en el modelo de humanidad.

El canon de la productividad

Los cánones de belleza obedecen al interés de explotarnos y convertirnos en objetos deseables. Es decir, se consumen de manera constante en los medios de comunicación, lo que sirve como una forma de alienación para adaptarte a ellos de diferentes formas. Desde la de depilarte hasta que tu cuerpo se quede sin un solo pelo, hasta la de ocultarte bajo ropa para que no se vean tus estrías, tu piel de naranja o tus michelines. El capitalismo te causa el complejo y te vende la solución, todo al mismo tiempo.

Con el cuerpo tullido pasa exactamente lo mismo. Se nos repite hasta la saciedad que nuestra diferencia no es estética, para luego dirigirnos hacia unas soluciones que también nos vende el propio sistema que nos oprime. Y puede que muchas de las cosas que a día de hoy entendemos como necesarias, no sean más que una necesidad creada por el sistema para vendernos otro canon más. Cuando hablamos de terapias para la discapacidad, puede que se nos venda únicamente aquellas que mejoran nuestra vida y nos ayudan a aprender a convivir con nuestras limitaciones. Pero hay muchas otras que parecen a simple vista inofensivas, pero no lo son. Cuando hablamos de belleza, de lo que se considera por parte de la sociedad como bello, nos encontramos con unas normas estrictas que toda mujer o persona no binaria alineada como tal, debe seguir para ser considerada válida. Porque en un sistema patriarcal y capitalista, nuestra validez se reduce a aquella percibida a través de la belleza. ¿Cuántas veces se nos ha pretendido silenciar aludiendo a nuestro aspecto? Esta normatividad ha hecho mella en la autoestima de todas aquellas que no encajamos de ninguna manera en ningún canon. Hemos crecido sabiendo que nuestra belleza iba a depender por completo de ocultar nuestra disidencia, y hemos usado todo lo que estaba a nuestro alcance para ello. Las mujeres racializadas han escondido sus rasgos de múltiples formas para adaptarse a la blanquitud, incluso poniendo en riesgo su salud con blanqueamientos de piel. Las mujeres trans se someten a operaciones estéticas muy peligrosas que les sirven para poder encajar en una sociedad que de otra manera las arroja al olvido. Y las discas nos hemos sometido a operaciones y terapias de todo tipo para disimular nuestra discapacidad.

El sistema pretende que odiemos nuestros cuerpos, nuestra identidad y nuestra realidad para poder seguir lucrándose de nuestros complejos. Es hora de romper con todos estos complejos de una forma diferente a la que plantea el movimiento Body Positivity, porque no nos interesa crear un nuevo canon de belleza que nos incluya. Queremos romper con todos los cánones y ser válidas en nuestra disidencia, en nuestra divergencia, en nuestra rebeldía corporal y revolucionaria. La belleza no es necesaria para ser en comunidad, pero lamentablemente encajar en ciertos cánones nos da una tranquilidad de evitar ciertas formas de violencia que otras compañeras no tienen.

Prótesis

Hay diferentes tipos de prótesis, según las necesidades de cada persona y la parte del cuerpo que falta. Desde aquellas más conocidas que son las de brazos o piernas, hasta otras más invisibles como pueden ser las de pene. Todas estas prótesis obedecen una función meramente estética, de hecho siempre son lo más parecido al órgano original posible. La pretensión de dichos objetos no es la de facilitar nuestra vida (en ocasiones hace lo contrario), si no que es la de adaptar nuestra apariencia a lo que esperan que seamos. Cuanto más parecida sea la prótesis, menos rechazo ocasionará a la sociedad y por lo tanto menos barreras podremos señalar. Es una forma más de negarnos la rabia contra el capacitismo capitalista.

Frente a esto hay múltiples movimientos tullidos, en diferentes partes del mundo, que reivindican la disidencia anatómica desde la performatividad. Usando prótesis que se ve a simple vista que lo son, decoradas a gusto de la usuaria y no al de la sociedad. Pero también llevándolo al extremo de lo bello con una apariencia futurista. No sólo se pretende expresar la disidencia, si no exagerar ésta y llevarla hasta los límites de la racionalidad capacitada.

Un ejemplo de esta estética reivindicativa es el de Viktoria Modesta, una orgullosa cantante y modelo disca que posa de las formas más sugerentes con su prótesis de aspecto futurista. Además, tiene múltiples videoclips en los que explota esta estética ciberpunk y se empodera desde la belleza de su discapacidad. Parece una ciborg guerrera salida de alguna de las pelis de Matrix y permite a las niñas discas ver que también puede ser hermosa su herramienta de movilidad sin necesidad de que se parezca a la realidad. Por supuesto que esto no quiere decir que Viktoria sea el summum del empoderamiento, pues ella también lo hace a través de una estética sexualizada y lo más normativa dentro de la disidencia. Pero las discas no tenemos ni siquiera ejemplos de esta forma de belleza, creciendo desde la idea de que somos horrendas y hundiendo nuestra autoestima hasta el punto de odiar nuestra discapacidad. Necesitamos estos ejemplos empoderados y sensuales que nos ayuden a reconciliarnos con nuestra corporalidad.

Otro ejemplo de las mujeres que no se avergüenzan de sus herramientas es Beyza Mokka, bloggera que se autodefine como “Mujer Robótica” y posa con orgullo con sus prótesis en diferentes fotos para su Instagram. No sólo eso, sino que tiene varias historias destacadas en esa red social visibilizando el proceso por el cual pasó cuando tuvieron que amputarle sus extremidades por una infección. Se ha convertido en un ejemplo de visibilización de la discapacidad y, en muchos casos, se la ha utilizado como porno de automotivación. Su historia conmueve a la gente simplemente por haber seguido con su vida después de la operación, por no haberse rendido, porque esa es la única opción que se nos da.

Otro ejemplo de esto que se nos ocurre, que además mezcla la reivindicación tullida con la estética de las prótesis no normativas, es la influencer de maquillaje Isabelle Weall. Esta artista del maquillaje hace unos vídeos maravillosos en los que no usa ninguna herramienta de movilidad, si no que ha aprendido a utilizar sus muñones al descubierto, lo que nos permite normalizar que las personas sin algunas extremidades existen y hacen vida completamente normal. Al mismo tiempo tiene algunas fotos en su cuenta de Instagram en las que posa con sus prótesis inferiores que no son para nada normativas. Y aunque su historia ha sido utilizada por los medios como una forma de porno de automotivación, Isabelle es una artista del maquillaje y deportista galardonada, que se merece el reconocimiento que tiene.

Obviamente, esta estética no obedece al canon que esperan de nosotras, pero sí a otros cánones como son el de delgadez o el de blanquitud. Estas mujeres puede que se salgan de la normatividad capacitada, pero encajan a la perfección en otros cánones que seguro que han ocasionado que les digan frases como “eres guapa a pesar de ser Discapacitada”.

Herramientas de Movilidad

Cuando hablamos de belleza, también influye el impacto de la primera impresión que damos a la hora de existir. Y esta primera impresión tiene un componente interesante cuando se trata de las personas discapacitadas. Nuestras herramientas de movilidad se ven, se notan; y a menudo nos hacen sentir como atracciones de feria cuando paseamos por nuestras ciudades. De nuevo tenemos la costumbre (impuesta por el capitalismo capacitista) de normalizar nuestras herramientas para que se noten lo menos posible. Tendemos a verlas únicamente como una herramienta y no como una extensión de nosotras mismas, ya que nos han enseñado que “somos más que nuestra discapacidad” como forma de hacernos rechazarla. Esto hace que la mayoría solo tengamos acceso a las herramientas más normativas y más simples. Aunque existen otras opciones más bonitas y que a veces tienen diseños más ergonómicos que aumentan la comodidad. Hay múltiples activistas en redes sociales que lucen sus herramientas desde el empoderamiento y desde la belleza que estas también pueden tener. Existen modelos de bastones que son auténticas obras de arte tullido que añaden belleza a nuestros conjuntos sin necesidad de pasarlo mal por la falta de accesibilidad.

A veces solo necesitamos sentirnos bien con nuestra herramienta, que sea de nuestro gusto, que sea bonita. Parece frívolo, pues estas herramientas cumplen una función, pero si siempre nos han dicho que no debemos usarlas, las tenemos demonizadas. Una forma de empoderar la utilización de estas herramientas pasa por sentirnos cómodas usándolas, y lamentablemente la belleza tiene mucho que ver aquí. Cuando integramos nuestras herramientas como una parte más de nuestro conjunto, conseguimos que vernos con esa herramienta nos haga sentir las diosas tullidas que somos. También tenemos derecho a sentirnos hermosas, incluso cuando nos han dicho que no.

Hay multitud de activistas que lucen con orgullo sus herramientas de movilidad, pero ninguna lo hace como la princesa de cuento Chronically Jenni que tiene unas cuantas fotos con cosplays de princesas Disney y sus bastones a juego. Es una preciosidad que las niñas puedan ver que las princesas tullidas también existen, que no pasa nada por necesitar bastón. Acercar esta realidad a les más peques, es algo indispensable para que crezcan sabiendo que no son erróneos.

Recientemente hemos conocido otra figura de la cultura disca más visible que nos permite entender que nuestros cuerpos impertinentes también son bonitos, sexys y deseables. Hablamos de Aaron Rose Philip, que es una activista y modelo antiguana-estadounidense que, en 2018, se convirtió en la primera modelo negra, transgénero y discapacitada en ser representada por una importante agencia de modelos. Desde entonces modeló en varias campañas y sesiones fotográficas de alta costura. Además de toda esta visibilidad, Aaron Rose Philip protagonizó el video musical de Miley Cyrus “Mother’s Daughter”, que recibió más de 100 millones de visitas hasta la fecha. Su representación en la moda y en la cultura popular actual ha supuesto una ruptura con los cánones a todos los niveles, ya que su discapacidad es ampliamente visible no solo por su herramienta de movilidad. Hablar de belleza, sensualidad y deseo es aún un tema pendiente cuando se trata de las compañeras trans, aún más si son discapacitadas.

Otro ejemplo es la fabulosa Natasha Lipman, periodista y bloguera que habla sobre discapacidad y enfermedades crónicas a menudo, a la vez que posa divina con su silla de ruedas, ya sea usándola o no. Recordemos que las personas que usamos herramientas de movilidad no las tenemos por qué necesitar constantemente para que sea válido tenerlas. Y ver a influencers dar este ejemplo y esta visibilidad de que la discapacidad es un espectro inmenso, es imprescindible. Aún más cuando se trata de enfermedades invisibles que nos causan síndrome del impostor incluso de nuestra propia realidad.

También es importante entender que no siempre usamos las mismas herramientas de movilidad, si no que muchas vamos alternando entre varias según en qué situación nos encontremos cada día porque nuestra discapacidad es variable. En este sentido se nos ocurre la maravillosa Imani Barbarin, que utiliza tanto muletas como scooter eléctrico, según cómo se encuentre ese día y las barreras que se vaya a encontrar en su jornada. Esta directora de comunicación, escritora, modelo, actriz y activista por los derechos de las personas discapacitadas se sale por completo de todos lo cánones de belleza que tenemos entendidos en la sociedad actual. Es negra, discapacitada, gorda y no se avergüenza de ninguna de sus identidades. Además de posar con una naturalidad y un estilo que muchas otras modelos envidiarían, es una de las activistas más reconocidas de Estados Unidos alrededor de la discapacidad.

Otras formas de visibilidad Tullida

La accesibilidad es la parte más visible de la discapacidad, pero no es la única que existe y que asusta a toda persona que sea normativa y que no esté acostumbrada a ver a personas discapacitadas. Hay otros dispositivos que son de carácter asistencial y que nos hacen la vida más fácil, pero que pueden ocasionar muchos complejos cuando son visibles. Puede que muchos otros solo sean visibles en ciertos momentos (como puede ser un pastillero o nuestra medicación) pero eso no hace que recibamos menos rechazo por esta representación y visibilización de la disidencia de nuestra identidad. Sin embargo hay otras formas más visibles de discapacidad que resultan una opresión constante y que es importante visibilizar.

En este sentido podemos hablar de discapacidades que resultan impertinentes en sí mismas, sin necesidad de sus herramientas de accesibilidad y que tenemos derecho a empoderar y a vernos guapas siendo como somos. No tenemos que irnos muy lejos, en España tenemos a Artemisa, de Realidades Diversas. Ella es una activista ciega que habla a menudo de discapacidad en todas sus redes sociales, visibilizando su belleza disidente y su identidad discapacitada. Es estudiante de Trabajo Social, por lo que ha hablado en múltiples ocasiones de la accesibilidad en la universidad y como esto es una barrera muy difícil para las personas discapacitadas de cara a poder acceder a mejores trabajos. Siempre va acompañada de su perrita Tami, la cual también ha protagonizado alguno de sus vídeos para poder hablar sobre perros guía y cómo es su vida y su labor en el mundo de la asistencia.

Además de todo ello, es una de las representaciones queer dentro del colectivo discapacitado. Es una mujer bisexual abiertamente que habla sobre disidencia sexual y de género en su cuenta de activismo. Las personas discapacitadas y queer existimos y resistimos.

El tema que más suele resultar tabú en la discapacidad, es todo lo relacionado con el aparato digestivo. Las colonostomías o las bolsas gástricas son un fuerte tabú en torno a las relaciones interpersonales y la relación con nuestro propio cuerpo. Nos cuesta mucho hablar de ello porque nunca lo hemos visto ni nos han dicho que es algo que existe y por qué existe. Nadie nos lo ha normalizado.

Salvo Logan que es une activista genderqueer y disca que habla a menudo de sus sondas de alimentación y sale en su instagram posando con su bolsa gástrica sin vergüenza y siendo super sexy. Vive con Síndrome de Dunbar o Síndrome del Ligamento Arcuato Medio por lo que tiene dolor crónico y además se alimenta por sonda que es muy visible. Esta representación es imprescindible, ya que la mayoría de gente no imaginamos cómo se ve una persona que utiliza estos dispositivos, ni siquiera están en nuestro imaginario colectivo, las personas discapacitadas nos convertimos en la otredad. Es por ello que queremos traeros ejemplos de personas reales que no se conforman con ser esa otredad y que luchan por poder ser y vivir en sociedad sin recibir violencia.

Otra forma de representación queer y disca es la activista y creadora de contenido latina Annie Segarra. Ella es una de las figuras más reconocidas dentro de la comunidad del síndrome de Ehlers-Danlos que dedica sus redes sociales a hablar de accesibilidad, representación en los medios de comunicación, Salud Mental e imagen corporal respecto a su discapacidad. Siempre la acompaña Bailey, su perrita de asistencia personal que es simplemente una monada y que además cumple una función imprescindible para su usuaria. Tiene muchas imágenes diversas hablando de diferentes dispositivos relacionados con su discapacidad, pero quisimos destacar este post sobre sus monitores cardíacos, os dejamos una pequeña cita de su reflexión al respecto:

“…Mis discapacidades son las mismas ya sea que mi corazón esté siendo monitoreado activamente o no. Mi dolor crónico, la laxitud de las articulaciones y el riesgo de lesiones son los mismos, ya sea que me vean con aparatos ortopédicos o una ayuda para la movilidad. Pero solo cuando algo es visible en mi cuerpo la gente se lo toma en serio…”

Annie Segarra, en la segunda foto que hemos elegido.

Por último es necesario hablar de la activista y escritora Alice Wong, la cual además es la fundadora y presidenta del proyecto “Disability Visibility” que se trata de un foro online que pretende amplificar las voces y los discursos y vivencias de toda la comunidad discapacitada. Además es autora del libro “Disability Visibility: First-Person Stories from the Twenty-First Century”  que se trata de una colección urgente y estimulante de ensayos contemporáneos de diferentes personas discapacitadas. Su publicación coincidió con el trigésimo aniversario de la Ley de Estadounidense de discapacitades, lo que supuso un importante hito en nuestra historia a nivel mundial. Algunas discapacidades son visibles, otras menos aparentes, pero todas están infrarrepresentadas en los medios de comunicación y la cultura popular. Esta maravillosa activista ha logrado dar altavoz a cientos de miles de historias que cada día estamos ocurriendo en todas partes, por ello forma parte de la lista de las 100 mujeres de la BBC anunciaba el 23 de noviembre de 2020. Todo esto desde su silla de ruedas y con su más que evidente respirador, lo que consigue que la comunidad discapacitada que comparte estas condiciones, pueda verse también representada en ella.

Conclusiones

No queremos seguir rindiendo tributo a unos cánones de belleza que no nos han incluido nunca a la comunidad discapacitada, que se han utilizado contra nosotras en muchísimas ocasiones y que nos han dañado a todas las personas del espectro femenino o alineadas en él, que pertenecemos a la comunidad. La discapacidad es una de las opresiones que más relación tiene con la corporalidad, pues muchísimas veces es nuestro cuerpo el que es entendido por la sociedad como discapacitado (cuando no lo es nuestra mente o ambas a la vez). La solución no es adecuarnos a la belleza normativa y tampoco lo es crear otra forma de belleza, es romper con el ideal de belleza que existe y hablar de realidades, deseo y desabilidad. Que podamos sentirnos deseables sin necesidad de que la idea de la belleza intervenga en ese deseo.

Nuestra identidad, quienes somos y nuestra validez como personas no depende de la belleza que la sociedad ve en nosotras. Tampoco en el deseo o las conquistas sexuales. Pero la visibilidad es imprescindible para comprender que existimos cuerpos y realidades disidentes y diferentes que siguen siendo perfectamente válidas y, sí, también hermosas. Es por ello que desde Rebelión Feminista y Realidades diversas lanzamos el #CuerposImpertinentes para que cualquiera pueda compartir su cuerpo tullido o las reflexiones sobre la belleza disca en sus redes sociales. Es hora de que hablemos en primera persona de nosotres mismes, se acabó que hablen otres.

Bibliografía

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