Entrevista: Una enfermera en lucha.

Con motivo de la reciente celebración del Día de la Enfermería, el pasado 12 de mayo, entrevistamos a Esther, una profesional que trabaja en el servicio sanitario público de Castilla y León (SACYL), en relación con la lucha de les opositores de Formación Sanitaria Especializada (FSE), ante el actual escenario de selección de plazas. Las oposiciones conocidas como -IR dan la opción a formarse en una especialidad durante un determinado número de años a profesionales graduades en Farmacia (FIR), Enfermería (EIR), Medicina (MIR), Química (QIR), Radiofísica (RFIR), Biología (BIR) y Psicología (PIR). Las oposiciones de cualquier tipo ya suponen un desgaste tremendo para todes aquelles profesionales que quieran un trabajo fijo en aquello que les apasiona, cosa que ahora mismo con la situación de indefensión económica y social, parece un sueño. Pero no es tan fácil acceder a ello como parece, son años de estudios para poder presentarse, dinero invertido y muchas horas. Es por ello que esperamos una respuesta de los gobiernos mucho mejor que la que se ha dado, sobretodo para aquellas personas que han estado cuidándonos durante toda la pandemia, porque no olvidemos que quienes se examinan ahora son todes les estudiantes de últimos años que han estado dando cobertura extra a todos los hospitales con condiciones nefastas.

“Les opositores #FSE no sólo nos quejamos de la falta de transparencia que este sistema acarrea y del poco espacio de tiempo disponible entre la elección y la incorporación” #FSEunida #FSEenlucha

Contexto

En la imagen, se ve a una persona vestida con uniforme sanitario, sobre el pijama blanco un mono semitransparente azulado, parece de papel. Lleva estetoscopio colgado al cuello, gorro y mascarilla. En grande, el texto: “En la sanidad pública no me dan cita””¿Te suena?” y abajo, más pequeño: ¿Qué está pasando con la Formación Sanitaria Especializada? Y por qué debería importarte”. Fuente: @muymedico

El problema que ocupa a les candidates a plazas de la FSE o profesionales -IR (Interinos Residentes) viene ya de largo. Por un lado, se debe mencionar que el número de plazas ofertadas siempre es ampliamente inferior al de aspirantes (en el caso del EIR, años anteriores han llegado a presentarse 15.000 candidates para poco más de 1.500 plazas a nivel nacional; para los psicólogos, el ratio este año ha sido de 22 aspirantes por plaza disponible). Es un examen muy duro, la competitividad es altísima y además este año las circunstancias sanitarias y sociales de la pandemia no han hecho si no dificultar más aún el camino.

“Ha habido otro factor estresor clave para les opositores durante la preparación de este año: la convocatoria del examen. Si bien estas pruebas venían celebrándose hacia finales de enero o principios de febrero, no fue hasta diciembre que los opositores conocimos cuándo se celebrarían. Esto implica que, a sólo dos meses de la fecha habitual, los opositores nos encontrábamos estudiando sin un horizonte más allá de las conjeturas que barajaban las academias y que se movían en una horquilla temporal de 5 meses: de enero a mayo del 2021.”

Nos comenta Esther

En tercer lugar, debemos destacar el sistema de elección de plazas. Aunque el ministro de Sanidad de aquel entonces, Salvador Illa, afirmó al respecto que aunque en la convocatoria del BOE la elección de plazas aparecía como exclusivamente telemática, se consideraría la opción de la elección mixta (telemática y presencial) si la situación epidemiológica lo permitía. A este respecto, Esther nos explica que, a grandes rasgos, la elección presencial supone que les opositores van siendo llamades por número de orden en el Ministerio de Sanidad (donde deben presentarse físicamente) y van eligiendo persona a persona la plaza que desean. Mientras pueden ir modificando su propio listado de preferencias conforme a las plazas que van quedando, hasta que llega su turno de elegir. Por el contrario, la elección telemática, se utiliza especialmente en situaciones donde el aspirante no puede personarse en el Ministerio. Entonces, dicha persona rellena una lista con sus preferencias que se envía mediante la web del Ministerio de Sanidad y que se tiene en cuenta al llegar su turno, para asignarle la primera plaza disponible de dicha selección.

En la convocatoria de 2020, la elección se realizó de forma exclusivamente telemática por motivos sanitarios, y se fue “llamando” de varios cientos en varios cientos a los opositores mediante medios telemáticos para asignarles las plazas según su listado. Sin embargo, este año (2021) no hemos tenido noticia sobre la elección ni la incorporación durante los dos meses siguientes al examen (que tuvo lugar el 27 de marzo).

Según Esther, esto supuso otro vacío similar al que ya habían padecido hasta el mes de diciembre, sólo relleno con conjeturas e información oficial dada exclusivamente a las Unidades Docentes de los hospitales, olvidándose de los futuros Residentes. Cuando por fin el Ministerio se pronuncia, no les deja indiferentes: la elección de este año será exclusivamente telemática, sin mediar criterio epidemiológico alguno, y a diferencia del año anterior, esta vez se enviará un listado mediante la web y se adjudicarán las plazas en un mismo día, sin los turnos habituales.

“Quienes hayan obtenido plaza recibirán un correo electrónico avisándoles y deberán incorporarse en su hospital de destino tan sólo dos semanas después, el 28 de junio. Debemos tener en cuenta las pocas facilidades que se proporcionan a esta incorporación, ya que siendo aspirante de Cantabria que ha obtenido plaza en Tenerife para realizar la residencia, lo sabrás el 15 de junio y dispondrás de 15 días para buscar piso, transporte, y realizar la mudanza; siendo este plazo incluso menor en el caso de les médiques (MIR) al ser tradicionalmente les que más tarde eligen las plazas. Les opositores FSE no sólo nos quejamos de la falta de transparencia que este sistema acarrea y del poco espacio de tiempo disponible entre la elección y la incorporación.”

Comenta Esther, obviamente molesta por la situación.

También llama la atención a este respecto la invitación del Ministerio a les aspirantes, mediante un documento de preguntas frecuentes, a incluir en su lista de elección “más plazas que número de orden obtenido, para no quedarse fuera”. De hacerse así, supondría por ejemplo que una futura neurocirujana con número de orden 7499 debe listar 7500 plazas para asegurarse que le toque alguna, aunque por supuesto, puede que no sea Neurocirugía, sino Pediatría. En caso de que ella rechace esa plaza que le ha tocado, pero que por supuesto no quiere, la plaza queda bloqueada y no puede ser elegida por otro número de orden más bajo, como sí que ocurre en la elección presencial. De hecho, es común que parejas decidan en base a la disponibilidad de poder hacer la residencia en el mismo hospital, o que personas que sólo desean hacer una especialidad concreta ni si quiera elijan plaza al ver que no queda ninguna disponible.

Las consecuencias: una peor sanidad pública

“Se prevé que este año cerca de 2.000 plazas MIR queden vacantes tras los rechazos que este sistema de elección, injusto, rígido y poco transparente va acarrear. Eso significan 2.000 médiques menos en una sanidad ya ampliamente maltratada y débil. Y como con les MIR, va a ocurrir los mismo con les PIR, les EIR, les BIR y todas las distintas ramas que abarca la FSE.”

Se permite aproximar Esther

En este sentido, Esther nos aclara que les profesionales de FSE encuentran comprensible el sistema de elección telemático si la circunstancia sanitaria no permite la presencialidad; sin embargo, denuncian que la pandemia se utilice como escudo para no modificarlo cuando incluso se ha permitido celebrar elecciones mientras los datos epidemiológicos eran catastróficos.

Por todas estas razones, les aspirantes de FSE convocaron movilizaciones el pasado 25 de mayo, coincidiendo con la entrega de más de 30.000 firmas en el Ministerio, ya que según la plataforma FSEunida, el sistema seleccionado elimina el derecho de conciliación familiar y sobre todo porque las 2000 plazas que podrían quedar vacantes van a aumentar el colapso del Sistema Nacional de Salud (SNS), ya debilitado durante la pandemia COVID, al desaparecer la capacidad de rechazar en directo una plaza y que otro opositor pueda tomar posesión de ella.

En la imagen se muestra a jóvenes aspirantes de profesiones sanitarias manifestarse en el paseo del Prado en Madrid, junto al Ministerio de Sanidad, el pasado 25 de mayo de 2021. Muches llevan uniformes de enfermería o medicina (pijama verde) o batas blancas. Entre las pancartas se leen mensajes tales como: “Sin garantías, sin transparencia, no es elección es sentencia”, “adjudicación opaca, huele a cloaca”. Fuente: El País.

La enfermería, una profesión feminizada

Como ocurre absolutamente con todas las profesiones que tienen alguna relación con aquello considerado como cuidados, la enfermería está tremendamente infravalorada por parte de nuestra sociedad cuando son las que siempre han estado peleando por todas las personas que habitan en algún momento los hospitales. No podemos permitir que por prejuicios patriarcales de considerar a éste un trabajo de segunda categoría, y por intereses económicos, se recorte en el bienestar de uno de los sectores sanitarios más importantes del entramado de nuestro preciado Sistema de Bienestar.

“La enfermería siempre ha estado íntimamente ligada a los cuidados, y por ello siempre ha estado feminizada, como bien dices. Sí que es cierto que cada vez se ven más enfermeros, sin embargo el grueso de la profesión sigue siendo femenino. Y de nuevo estoy de acuerdo con que la precariedad profesional que sufrimos está relacionada con la gran mayoría femenina que somos, algo que se extiende también a las auxiliares de enfermería (TCAE). De todas formas, cada vez hay también más médicas, biólogas, psicólogas, físicas, químicas, farmacéuticas y creo que las profesiones sanitarias se están diversificando bastante en este sentido, algo que no puedo dejar de agradecer. Si aunamos fuerzas, como estamos haciendo para luchar por nuestras plazas FSE, creo que podremos ganar terreno y lograr una mejora general de los salarios y las condiciones laborales, en pos de reclamos tan sonados como las 35h semanales y una mayor conciliación de la vida familiar.”

Nos cuenta Esther.

Conclusiones: las demandas de la profesión

Llegadas a este punto, es necesario dejar un pequeño espacio como es nuestra web para que las trabajadoras puedan hablar de las necesidades que surgen no solo de la pandemia, si no de un sistema sanitario saqueado y empobrecido por muchas décadas de saqueos por parte de gobiernos interesados en la privatización de estos servicios. No olvidamos tampoco a las mareas blancas que llenaron las calles para proteger nuestra preciada sanidad, porque no olvidemos que la sanidad es de todes y que sin cuidar a quienes la sustentan, perdemos un bien público que será suplantado por un negocio en el que la prioridad no seremos las personas, si no las ganancias.

“En primer lugar, y como se destacaba en la cita anterior, la jornada de 35h semanales es la promesa incumplida por excelencia de la enfermería española, aunque no la única. Tenemos un vergonzoso ratio de enfermeras por paciente (5,3 enfermeras por cada 1.000 habitantes, siendo la media de la UE de 8,8) que pone en riesgo la seguridad de los usuarios de los servicios sanitarios, y también arrastramos gran inestabilidad laboral: los contratos de un día, de una semana, o de meses en el mejor de los casos, entre los que podemos llegar a estar años sin trabajar; esta inestabilidad tiene otra cara, la de encadenar contratos breves sin derecho a vacaciones durante años y años.

Finalmente, hay que recordar el poco reconocimiento que tienen las especialidades de enfermería y de esa concepción completamente errónea de que “las enfermeras valemos para todo” que nos lleva de la pediatría a urgencias pasando por servicios tan complejos como las UCI o los servicios de Coronarias y Quirófano, aunque seamos enfermeras especialistas en enfermería del trabajo.

Queda mucho por hacer y por luchar. 

Finaliza Esther

Hay que recordar el poco reconocimiento que tienen las especialidades de #enfermería y de esa concepción completamente errónea de que “las enfermeras valemos para todo”.

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