Entrevista: Pamela Palenciano

Pamela Palenciano es la autora del célebre monólogo “No solo duelen los golpes” en el que se trata la violencia machista en todas sus formas. Este monólogo, el cual ha dado la vuelta por todo nuestro país en múltiples ocasiones, es un relato en primera persona de lo que sufrimos las mujeres ante el machismo sistemático y violento. En él, Pamela habla sobre una relación abusiva en la que estuvo desde los 12 a los 18 años y de la que afortunadamente consiguió salir viva cuando se mudó para comenzar sus estudios de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Málaga. Al alejarse, comprendió que había sido maltratada y comenzó con una terapia psicológica y a contactar con movimientos feministas, al entender que su caso no era exclusivamente personal, sino que formaba parte de una problemática global por vivir en una sociedad patriarcal y machista. Sin embargo, a pesar de que su activismo siempre ha estado al servicio de todas las mujeres, hoy queremos hablar con ella acerca del boicot que está sufriendo su trabajo por adoptar posturas transinclusivas. Es decir, este monólogo tan necesario como el que tantas hemos visto en teatros e institutos, se está vetando por parte de aquellas que consideran que las mujeres trans no son mujeres y que sus derechos no forman parte de los derechos humanos.

“Mi trayectoria con el tema trans es que hasta hace cinco años no me había dado cuenta realmente del nivel de la desigualdad que sufríais, quizás por mi postura como mujer cis (término que no conocía hasta hace poco) o que el feminismo con el que estaba en contacto, durante esos ocho años, era el salvadoreño. Ahí estaba muy normalizada la actuación junto a las compañeras trans, cuando había algún roce era de poca importancia y la alianza entre los movimientos trans y feminista era habitual.”

Pamela Palenciano respecto a su posicionamiento transinclusivo.

Como la propia Pamela destaca en sus declaraciones, para ella y para muchas compañeras latinoamericanas la postura transinclusiva es la norma. En países como El Salvador o Argentina es común ver a las compañeras trans marchar junto a las cis y pelear en sintonía por los derechos de todas sin importar lo que se esté reclamando. Nosotras pensamos, por ejemplo, en las compañeras de Argentina y, en especial, en Florencia Guimaraes García, activista por los derechos de las personas del colectivo LGTBI, que participó en las últimas mareas verdes por la consecución de un aborto libre, seguro y gratuito. También recordamos a Lohana Berkins, quien, aunque no haya podido ver el aborto libre en Argentina, luchó hasta el último momento para que fuera posible para todas las demás.

“Sí, en El Salvador y en Argentina, las mujeres cis, tanto hetero como lesbianas o bisexuales, llevábamos proyectos conjuntos con las mujeres trans (hombres trans no conocí ninguno) por lo que la transinclusión la vi siempre como algo que entraba de cajón en el feminismo.
Es cierto que vi alguna discusión puntual como que en ciertos espacios no mixtos no se aceptara a mujeres trans, pero como digo bastante puntual. La última vez lo vi en Argentina, pero dos años después fue como si nada hubiera pasado. Fue en el 2009 en Córdoba (en el mismo país) mientras colaboraba en “Nosotras por el Mundo” que era un proyecto de radio entre El Salvador, Argentina y España.
Ahí vi varios debates en los que me di cuenta de la inclusión que había hacia las compañeras y hermanas trans. Lo viví de una manera muy natural.”

Pamela respecto a la lucha feminista en Latinoamérica

Una de las barreras que nos encontramos dentro de lo que se quiere denominar como “debate” trans es el mal entendimiento de lo que significa el término cis y de la importancia que este tiene para la inclusión completa de las personas trans y no binarias. Necesitamos definir a las personas dentro del binomio cis-trans porque estos términos igualan a todas las personas. Es decir, hablar de cis al mismo nivel que se utiliza trans (para describir realidades diversas) hace iguales las vidas trans en temas de terminología.

“Sí, de hecho no lo conocí hasta volver a España de El Salvador. Estaba en la Quimera haciendo un monólogo y vino una chica trans a felicitarme por mi actuación y preguntarme si yo sabía que era cisgénero. Esto fue porque en mi monólogo yo hablaba de distintas desigualdades de las que hablaba así:
El patriarcado se casó con el capitalismo por la Iglesia, se enamoraron y dijo “Partí a mí lo que más me pone de ti es que el sistema que te has montado en la biología yo lo voy a montar en base a la suerte. La suerte de nacer en el Primer Mundo o en el Tercer Mundo, suerte de nacer rico o pobre, la suerte de ser blanco o de cualquier otra raza. Heterosexual o cualquier otra orientación sexual o identidad de género, capacitismo, discapacitado físico o intelectual”.
Pero esta chica trans se me acercó a preguntarme si yo sabía que era cis, la miré y le dije “yo soy andaluza, vivo en El Salvador y a lo mejor tengo un acento raro” porque no la entendí. Se molestó en explicarme lo que era y los privilegios que yo tenía respecto a ella. Me quedé flipando por no haberme dado cuenta hasta ese momento de lo que suponía (sobre todo a nivel burocrático) no tener un nombre y sexo en tu DNI que se correspondiera con tu identidad. 

Desde entonces, añadí “cis o trans” a la lista de relaciones de poder de las que hablo en mi monólogo.

Pamela sobre la terminología cis-trans

Esta chica trans se me acercó a preguntarme si yo sabía que era cis, la miré y le dije “yo soy andaluza, vivo en El Salvador y a lo mejor tengo un acento raro” porque no la entendí. -Pamela Palenciano

Otro de los temas que leemos y vemos a diario en el tema de la transfobia dentro del feminismo es la problemática de hablar únicamente de “cuerpos gestantes” cuando se está hablando de problemáticas que afectan a todas las personas dentro de esa categoría. Sí, es cierto, el término ayuda a incluir todos los tipos de cuerpo independientemente del origen o de la forma de éste, lo que da un peso no solo político, sino legal a unas personas que a día de hoy están en los márgenes de estos debates (hombres trans y personas no binarias con capacidad de gestar). Sin embargo, no incluir la palabra mujer en la enumeración, emborrona la cuestión por la cual hay un ingrediente de machismo en todas estas problemáticas, es necesario hablar de “Mujeres y otros cuerpos gestantes” porque así se politiza la realidad del machismo respecto a la capacidad reproductiva de la mayoría de mujeres cis, al mismo tiempo que se le dan garantías legales a todos los cuerpos interesados en estas leyes.

“Me han llamado tránsfoba alguna vez desde la academia queer por cosas como hacer gestos de genitales en mis monólogos. En realidad de lo que yo hablo es de la masculinidad hegemónica cuando hablo del pene, de ese machirulismo que un hombre trans también puede tener porque es una cuestión de género y no de biología. No puedo estar de acuerdo con que se hable de personas y cuerpos gestantes.
No puedo estar de acuerdo en que en temas tan serios como el Síndrome de Alienación Parental se hable simplemente de progenitores en lugar de mujeres y hombres, pues esto alivia la presión sobre los maltratadores e invisibiliza el dolor de las madres cuando les quitan la custodia de las criaturas. Del mismo modo que tampoco puedo aceptar que se hable de cuerpos gestantes pues invisibiliza su carga política, no cuesta tanto hablar de mujeres cis y hombres trans. Precisamente Richard Gardner cuando inventó el SAP, hablaba en términos de progenitor A y progenitor B, diciendo que el A (lo describía como una mujer sin decir mujer) manipulaba a la criatura en contra del progenitor B. Si se habla de personas y no de hombres o mujeres, se invisibilizaría esta problemática misógina.
Creo que el movimiento trans y aquellas que os apoyamos debemos afinar esto para no dar alas al movimiento TERF. Debemos afinar más en el uso del lenguaje.”

Pamela Palenciano respecto al tema de “Cuerpos Gestantes”.

Precisamente en este sentido entendemos que es absurdo hablar de transfobia cuando se destaca una normatividad dentro del discurso transfobo, para acabar con una idea repetida hasta la saciedad hay que visibilizar que está mal y que es necesario cambiarla por este motivo.

“Me alivia que digas eso, gracias. He tratado en todo este tiempo de luchar por todas y me he enfrentado a muchas movidas por apoyar a mis compañeras y hermanas trans. Puedo entender que haya algunas cosas en las que mi privilegio cis salga y que tengo mucho que revisarme, aprender y deconstruirme.

Pero de ahí a que por eso me digan tránsfoba yo pregunto el porqué.”

Pamela Palenciano

“Me he enfrentado a muchas movidas por apoyar a mis compañeras y hermanas trans. Puedo entender que haya algunas cosas en las que mi privilegio cis salga y que tengo mucho que revisarme, aprender y deconstruirme.” -Pamela Palenciano

Llevamos un tiempo viendo cómo el discurso Trans Excluyente se hace cada vez más fuerte, al principio desde cuentas que parecían inofensivas (de hecho muchas compañeras se mantuvieron al margen mientras esto sucedía), pero cada vez han sido más las cuentas con muchos seguidores y un poder social y económico brutal quienes se han sumado al discurso violento que reniega de los derechos humanos de una parte importante del colectivo feminista. Las mujeres trans son mujeres y, como tal, pertenecen al feminismo y sus reclamas merecen ser escuchadas y peleadas por todas.

“Aunque, como ya te he contado hubo algunos roces, no tiene nada que ver con lo que está pasando ahora. Yo creo que el repunte trans excluyente actual sucede porque se están agarrando a situaciones muy concretas para querer hacer política, por ejemplo los contados casos de arrepentimiento por la sustitución hormonal. Es como el discurso de las denuncias falsas, querer hacer política de un caso. Táctica de la ultraderecha.

También creo que es porque vosotras por fin estáis saliendo de los márgenes y haciendo uso de vuestra propia voz, mientras éramos nosotras las que hablábamos por vosotras os poníamos de pobrecitas y os victimizábamos. En el momento que vosotras habéis sido sujetas políticas ha cambiado mucho la cosa y se os quiere acallar.

Además, es evidente la lucha del poder dentro del feminismo, hablan de un caballo de Troya y yo creo que hay más de cien de estos sin que vosotras seáis ninguno de ellos. Es un conflicto entre academias y no deberíamos entrar en él, deberíamos estar todas unidas para los que nos viene encima este 2021.”

Pamela respecto al repunte de discursos trans exclusivos dentro del feminismo.

Sin embargo, es curioso el cambio de actitud respecto al discurso de Pamela, pues durante muchos años fue invitada en múltiples plataformas para exponer lo que consideramos uno de los monólogos más importantes en materia feminista de nuestro país. De repente, ya no solo no se le invita, si no que se boicotea aquellas actuaciones que ya estaban programadas hasta conseguir expulsar a Pamela de espacios ya conquistados.

“Aún me lo estoy preguntando y hace ya casi seis años que llevo en mi monólogo diciendo tres cosas que molestan cuando hablo de privilegios al principio (hetero, cis, norte, blanco, etc) sin hablar apenas de nada ideológico. Creo que lo que más les molesta es que hablo de un feminismo blanco, lo hablo en entrevistas, cuando en el monólogo hablo de colonización, cuando hablo de que los españoles colonizamos Latinoamérica. Cuando hablo de todos esos privilegios no les mola. De hecho, el otro día discutí con una en privado que decía que las mujeres somos una clase oprimida y yo ironizaba diciéndole que claro que era lo mismo nacer en El Salvador que nacer en Cádiz. Claro que sí.

No podemos decir que somos todas iguales ni que somos una clase oprimida todas por igual, y tampoco que es así por nacer con vagina. No somos igual de víctimas todas, de hecho, cuando superamos ciertas violencias por ser mujeres (incluyo obviamente a las trans) tampoco es lo mismo ser una mujer trans europea que africana. Digo que no podemos llevar ese discurso tan fascista de que somos todas iguales y creo que eso no les mola. Porque claro que hablar de diversidad es más complejo y te rompe la cabeza, así que la solución que toman es vetar a las trans inclusivas.

Me han llegado a pasar notas escritas que circulan en ciertos ayuntamientos diciendo que estoy vetada ahí, no puedo decir dónde ni dar nombres porque pondría en riesgo a las compañeras que me han pasado esa información, pero es flipante.”

Pamela Palenciano respecto al boicoteo que está sufriendo.

Nosotras nos hemos encontrado con que algunas que considerábamos compañeras o que se habían mantenido al margen, pero que en los últimos años habían modificado su discurso para amoldarse a esa ola de reacción tránsfoba dentro del feminismo y de toda la sociedad en su conjunto. Ahora mismo es difícil incluso saber qué espacios son seguros precisamente por este motivo.

“Yo no sé si otras han cambiado su discurso, pero yo puedo decir de mí que yo hice mi primer monólogo en Madrid el jueves 31 en la Nave 73 y como lo dije al final yo tuve miedo. Sobre todo en el prólogo en la parte del sistema patriarcal capitalista (cuando hablo de Antonio no me pondrán en duda porque es mi experiencia propia) es todo muy fluido. Pero en la primera parte yo paso miedo. Antes tenía miedo de los fascistas, pero era un miedo más nacido de la rabia porque digo lo que pienso. Pero ahora tengo miedo de a ver quién hay en el público que le va a cambiar la cara cuando hable de cis y trans.

No es normal que yo tenga que mirar al público con miedo por esa parte. A los fachas ya no les tengo miedo porque ya me hice callo con ellos y sus amenazas de muerte, pero que yo tenga miedo de mis propias compañeras del movimiento feminista del estado español yo te digo, Artizar, que eso no es normal. Ni para mí ni para cualquier otra, conozco a varias compañeras que tienen miedo a decir públicamente sus opiniones.

Así que no, no he cambiado mi discurso a conveniencia de nadie, pero tengo miedo, miedo de que me sigan vetando, que me quede sin trabajo, que me dejen de apoyar, que me dejen de querer y que me hagan boicot. Y esto no es normal que esté pasando.”

Pamela Palenciano respecto a la deriva tránsfoba de los últimos años

En definitiva, el movimiento trans excluyente es un peligro para todas, es un peligro para las trans porque va en contra de sus derechos más básicos. Pero no se va a detener ahí. Ya hemos visto cómo las mismas personas que atacaban a compañeras trans erigían discursos de odio contra otras mujeres como las compañeras racializadas, las discas, las locas… Esto no es un tema en el que nos podamos mantener al margen, posicionarse es importante, sobre todo de figuras públicas con cierto poder o cierta visibilidad dentro de las esferas juveniles. Como conclusión os dejamos las palabras de Pamela hacia las TERF.

“Respeto que no estén de acuerdo conmigo, el feminismo siempre ha aceptado el pensamiento disidente y por eso me acerqué al movimiento. Porque no era una secta y tiene muchas corrientes y bloques diferenciados (racializadas, trans, jóvenes, de la igualdad, de la diferencia, etc.), aparte de ser completamente autónomo. Pero yo estoy viendo que hay un intento de querer politizar el movimiento.

Yo diría que más allá de como me dijo una profesora “a mí lo que me importa es mi negocio y me voy a encargar de no llevar a mi alumnado a verte ni gente que yo conozca”, a mí personalmente no me importa mi negocio. Yo puedo volver a poner copas igual que he sido camarera mucho tiempo o a volver a fregar escaleras. Vengo de la clase obrera y a mí no se me caen las manos por trabajar. No me importa que se caiga “No solo duelen los golpes”, sino más bien que me da miedo que esto no solo es un ataque contra mí, sino contra más gente como yo que nos vemos en la calle del medio por ser trans inclusivas que criticamos tanto lo liberal como lo TERF. Esto es un aviso a navegantes, como decían los fachas.

Yo les diría que vamos a hablar, pero vamos a hablar con escuchas, sin tanta violencia y sin el conmigo o contra mí. Basta de esto por favor, vamos a parar esto, que ya está bien, que nos estamos haciendo muchísimo daño. Estoy abierta al diálogo con escucha, pero no al diálogo con violencia. No voy a entrar a que alguien se me vuelva a acercar diciéndome que me va a contar X para que cambie de opinión, lo siento, pero no voy a entrar ahí. Estoy dispuesta a cambiar y a aprender, pero no a que me venga alguien y yo tenga que darle la vuelta a todo.

Es muy importante que nos demos cuenta todas de que el diálogo solo va a ser posible si estamos dispuestas todas a los dolores, los egos, la cerrazón, etc.; los dejamos a un lado y nos decimos las cosas con más cuidado y con más cariño. De otra manera no veo posible el diálogo. Me he dado cuenta de que tenemos muchas más cosas en común que las que no y que es posible dialogar. Propongo un diálogo desde la apertura y es posible.

Pamela Palenciano a modo de conclusión

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