Sexo y Capacitismo: Guía Práctica

Las imágenes que ilustran este artículo han sido diseñadas por Merion Lomari, artivista femidisca Argentina. Podéis ver más trabajos suyos y pedirle encargos en su página.

Tras el éxito de nuestro artículo respecto a la sexualidad de la comunidad discapacitada, se nos propuso hablar de ello desde una perspectiva más práctica que pudiera servir para todas aquellas personas a las que se les niega la Educación Sexual Integral por estudiar en ciertos centros o ser de determinadas formas. Ha sido muy complicado orientar esta guía de tal forma que pueda hablar de realidades y no desde la idea de una persona sobre otros grupos, pero creemos que puede que lo hayamos conseguido. La sexualidad puede formar parte de nuestra vida, y tenemos derecho a disfrutar de ella si así lo queremos, así que vamos a intentar dar algunos tips para disfrutar con seguridad siempre.

Vamos a tratar todo el artículo desde una perspectiva principalmente positiva de la sexualidad, entendemos que hay ciertas cuestiones que tienen matices respecto a las intersecciones que puedan afectar, pero debemos entender también que, cuando siempre se nos ha dicho que no podemos tener relaciones sexuales, la sexualidad es una cuestión imprescindible de nuestro empoderamiento como personas. Así muchas personas discas necesitamos de la idea de sentirnos deseadas o amadas para poder sentirnos a gusto con nosotras mismas, esto es producto de un mundo capacitista y machista, por supuesto, pero es la realidad.

No se puede juzgar a quienes intentamos vivir en nuestros propios infiernos como buenamente podemos.

La sexualidad puede formar parte de nuestra vida, y tenemos derecho a disfrutar de ella si así lo queremos, así que vamos a intentar dar algunos tips para disfrutar con seguridad siempre. #AsistenciaSexual

Bodypositive Crítico

Siempre que se habla de este movimiento, se hace desde una perspectiva de nuevo hegemónica, centrando la única problemática corporal en la gordofobia. La realidad es que un movimiento que realmente abrace la variedad de cuerpos, no puede reducirse únicamente a la talla de nuestro pantalón.

La corporalidad va muchísimo más allá del peso, y es una cuestión que a las personas discas nos afecta de forma directa, sobretodo si nuestras discapacidades son visibles o utilizamos herramientas de accesibilidad (bastones, audífonos, bolsas de alimentación gástrica e incluso si nuestra medicación es visible). Necesitamos empoderar nuestra sensualidad, nuestro placer y nuestro deseo desde la idea de que nuestros cuerpos también son válidos (porque nos negamos a volver a crear una categoría estética que nos siga doblegando).

Sin embargo la crítica que nosotras necesitamos hacer, va en valor a cómo se nos impide a las mujeres discas sexualizarnos en el sentido más patriarcal de la palabra. Como la sensualidad en nosotras es rechazada de manera unilateral y capacitista; y esto genera en nosotras un rechazo por nuestro cuerpo y nuestras realidades. La idea desexualizadora de la discapacidad también cala en nosotras, y así nos relacionamos con el mundo, muchas veces encontrando en clichés machistas una aprobación que no deberíamos necesitar, pero que, por el capacitismo interiorizado, necesitamos.

Movilidad de lo que está inmóvil

Como es habitual, lo primero que se nos viene a la mente respecto a la accesibilidad es la de aquellas personas que tienen algún tipo de movilidad reducida. Y por supuesto es necesario repensar el sexo de cara a estas personas. Existe un aparato diseñado para BDSM que asemeja ligeramente a las grúas que se utilizan para mover a las personas con movilidad reducida (las de cintas concretamente) que en esa práctica sirve para inmovilizar a la persona sometida. Sin embargo es posible adaptarlo para ayudar a sostener aquellos miembros inmóviles para facilitar la cercanía y, si se desea, la penetración.

Ilustración de Merion Lomari en la que podemos ver a dos personas. Una de ellas una mujer a la que le faltan las piernas, que está siendo inmovilizada en una especie de grúa de cintas como explicamos en este artículo. Ella lleva el pelo rapado y rosa, con un conjunto de lencería muy del estilo BDSM y con cubre pezones de corazón. Ella mira hacia el espactador mientras se muerde el labio y se sujeta de las cintas de la grúa. Delante de ella, justo cubriendo la zona de los genitales, hay otra persona delgada con el pelo corto que mira hacia el espectador haciendo el símbolo del cunilingus.

Debemos tener en cuenta que el sexo no se reduce únicamente a la penetración, y que una caricia también puede ser sexual. No es necesario adaptar todo a la penetración, pero sí hay que hablar de ello por si quieres hacerlo. La idea de la sexualidad fuera del coitocentrismo es más sencilla de adaptar, se basa en la comunicación y en el respeto mutuo. Si la otra persona no tiene ningún tipo de movilidad reducida, deberá apoyar a la movilidad de la persona disca. Y si ambas tienen esta condición, se deberá incluir a une asistente sexual que haga las partes de movilización. No necesitamos que el sexo sea salvaje y desenfrenado, a pesar de que nos inculquen que sí, necesitamos que sea placentero para ambas partes.

La caricia del tacto perdido

Otra cuestión relacionada a menudo con la movilidad reducida, es la pérdida de la sensibilidad en ciertas zonas del cuerpo. Extremidades que no sienten una caricia, pero que sí pueden sentir el calor o el dolor. Otras zonas de la piel donde sí se siente la presión y el frío, pero no el dolor o el calor, etc.

Para comprender esto, es necesario hacer un apunte respecto a las parestesias, y es que no suelen ser totales. Es decir, la persona no va a tener una o dos sensaciones, pero otras sensaciones sí. Y precisamente es importante conocer que sí puede sentir para poder jugar con ello en un espacio privado y placentero. Poder jugar con el frío o el calor según la sensibilidad afectada y proteger las zonas afectadas de las sensaciones que no nota (por ejemplo, si se juega con cera caliente, evitar que caiga en las zonas insensibles al calor porque se puede quemar sin saberlo y ocasionar lesiones graves).

Otra cuestión importante es que a veces las sensaciones no se sienten solamente a través del tacto, si no que ver como una persona nos acaricia, aunque no lo notemos, puede ser también sensual y placentero. Pero aquí es muy importante hablarlo con la otra persona, ya que esto también puede ser un disparador si aún no ha aceptado esa insensibilidad.

Y en el extremo contrario, también hay que tener en cuenta las hipersensibilidades, pues puede ser doloroso estimular una zona que es hipersensible. Al igual que puede ser molesto, por ejemplo, estimular el clitoris de más; ocurre parecido con zonas de la piel cuyos nervios sienten las caricias magnificadas. Por ello es importante también controlar esto y evitar hacer daño a la otra persona.

No ver, no oír y no hablar

Los cinco sentidos no siempre son necesarios en las prácticas clásicas dentro de la sexualidad (muchas veces de hecho se utiliza el bloqueo de algún sentido para la estimulación), pero lo que siempre es imprescindible es la comunicación. Así entendemos que hay que poner al alcance de la persona sorda, ciega o sordo-ciega cualquier herramienta de comunicación que garantice que en todo momento se está disfrutando de la práctica sexual, que no se ignora los deseos de esa persona al dejarla incomunicada. Recordemos que negar la comunicación a una persona, es violencia; y por este motivo me dirijo a las potenciales parejas no discas en esta parte, porque sois quienes podéis ejercer dicha violencia.

Si la persona es ciega, pero oye, acompaña todos los actos de una explicación para evitar que esa persona se sienta violentada al no saber qué está ocurriendo hasta que ocurre. De nuevo la comunicación es básica, es necesario que se diga en todo momento: voy a meter mi mano aquí, no te asustes, si quieres que pare dímelo. Respetar las condiciones de las personas que tienen sexo contigo es una cuestión básica de un sexo realmente placentero, pero estas obviedades en estas situaciones se hacen imprescindibles.

Ilustración de Merion Lomari en la que aparecen dos mujeres en una cama desnudas, una de ellas con el pelo afro a media melena, cuerpo curvy y tono de piel moreno intermedio. Está agarrándole las manos a la otra mujer para poder comunicarse con ella a través de Lengua de Signos Dactyl. La otra chica es más menuda, con el pelo pelirrojo y lacio largo, su cuerpo es delgado y su tono de piel es claro y está representando el signo para el beso, pidiendo permiso a la otra para ello.

Si la persona es sorda, acompaña cada acción de la comunicación en Lengua de Signos o en la forma que tenga la otra persona de comunicarse. Y si es sordo-ciega, utiliza las diferentes formas de Lengua de signos táctil adaptada para la comunicación con esa persona, y jamás la dejes sin saber qué está pasando, da miedo. Si te corta el rollo comunicarte en todo momento, simplemente aléjate de cualquier persona y ten sexo contigo misme, la comunicación es imprescindible en todo tipo de sexualidad.

Dolor crónico y ataques

Algunas personas discas vivimos con situaciones de dolor crónico que se pueden agravar con ciertas posturas sexuales o con cierta intensidad en la sexualidad, además de que a algunas se nos puede desencadenar diversos tipos de ataques por no respetar nuestros límites. Esta cuestión tiene una solución muy sencilla: La comunicación de nuevo. Antes de mantener relaciones sexuales con una persona es básico saber qué cosas no puede hacer o qué no le gusta, puede que eso te corte el rollo porque jamás nos han dicho que es importante, pero puede llegar a ser sexy incluso. Cuando siempre has tenido sexo de forma artificial y adaptada a les demás en lugar de ti, es realmente muy sensual que una persona te pregunte cómo, cuándo, dónde y hasta qué límites se puede llegar. Es sexy que se nos respete, porque lamentablemente nunca lo hacen (que esto es triste, pero, oye, vamos a intentar verlo desde un punto positivo). Otra cuestión a tener en cuenta son los “descansos”. Quizá durante la actividad sexual necesitamos parar durante un determinado tiempo porque nos estamos mareando o nos está dando algún tipo de ataque. En ese momento lo más lógico es parar en seco, acostarte junto a tu/s pareja/s sexual/es y acompañarle en su recuperación y, antes de continuar cuando se le haya pasado, preguntarle si desea continuar.

Algo de lo que me he dado cuenta también teniendo sexo de forma sana, es que a veces, aunque hayas disfrutado del sexo y realmente te apeteciera todo lo que ha ocurrido, no te apetece correrte. Y no pasa nada, hay que aprender que el fin del sexo no tiene por qué ser el orgasmo o la eyaculación, sino pasar un tiempo agradable con pareja o sin ella.

Además, si algo tan básico como respetar los tiempos y necesidades de tu pareja te es un esfuerzo titánico, mejor déjanos en paz.

Follar como una loca, literalmente

Cuando se trata de padecimientos psíquicos de todo tipo o cuestiones como las compas autistas, lo primero que necesitamos es definir muy concretamente las limitaciones de estos condicionantes, a continuación, hablar con la otra persona sobre cómo suele mantener sexo o si quiere hacerlo en algún momento. Cuidar todos los aspectos que puedan hacer saltar a la otra persona o recaer, cuidar nuestras palabras para no agravar padecimientos psíquicos, respetar “manías” y rituales que realicen para sentirse seguras, etc.

Dejar de romantizar la locura también es imprescindible, el fetichismo contra nosotras como mujeres psiquiatrizadas, al igual que todos los fetichismos, son opresivos y nos dañan como personas al deshumanizarnos y reducirnos únicamente a nuestras limitaciones o a una idea romantizada que se aleja muchísimo de nuestra realidad y de nuestro sufrimiento. Cuando se romantiza la idea de la autolesión en el sexo, por ejemplo, no podemos olvidar que si una persona se está autolesionando a través del sexo, lo que menos necesita es que tú lo romantices como algo correcto, porque estás dando como correcto su dolor cuando no lo es. Hay que buscar escapatorias a estas acciones siempre con la complicidad de tu pareja, animarla a que busque otras formas de sentirse aceptada o de sentirse bien sin recurrir al sexo. Y esto último nos afecta a toda la comunidad discapacitada y neurodivergente, porque todas partimos de una sociedad capacitista que ha tachado nuestros cuerpos y mentes como no deseables o hipersexualizados y fetichizados.

Aquí también debemos hacer un apunte respecto a lo que se denomina discapacidad “intelectual”: En este contexto los roles de poder son una cuestión imprescindible a tener en cuenta, debemos estar seguras de que la otra persona tiene suficiente capacidad de comprender lo que está pasando y cómo va a ocurrir todo en general. Y por supuesto, si la otra persona te dice que pares, paras. No hay medias tintas nunca cuando se trata del consentimiento consensuado y activo por parte de nuestras parejas sexuales, pero, en el caso de personas con algún tipo de discapacidad intelectual, es más complejo fijar unos márgenes para poder tener sexo libremente.

Conclusiones

La discapacidad es un eje primordial cuando debatimos sobre deseo, sexo y placer femeninos; sin nosotras, no hay discurso posible. Porque de nosotras parten los debates sobre el respeto y los cuidados mutuos. Porque de nosotras parte un nuevo modelo sexual en el que seamos libres pero en el que también exista la responsabilidad afectiva entre las personas que comparten la práctica sexual.

Cuando por fin las mujeres discas empezamos a hablar de nuestras propias vidas, se hace imprescindible que hablemos también de cómo vivimos nuestra intimidad, de cómo disfrutamos de nuestra intimidad solas o acompañadas, y también hacer entender que nuestra sexualidad no depende de nuestra discapacidad. Podemos ser disidentes sexuales o de género, y eso no nos hace menos discas, porque somos seres humanos.

Bibliografía:

4 comentarios sobre “Sexo y Capacitismo: Guía Práctica

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  1. Hola,
    Enhorabuena por la nueva publicación.
    Veo que persiste la confusión respecto a la fuente “Assistència sexual i diversitat sexual i de gènere. Estudi de la intersecció queer-crip”.
    El autor es Pere Rus Gómez.

    Salud!

    Le gusta a 1 persona

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