Entrevista: de trans excluyente a inclusiva

En el artículo de hoy entrevistamos a S (@tera_bait en twitter) que recientemente ha dado el salto ideológico de ser feminista radical trans excluyente (TERF por sus siglas en ingles) a inclusiva. El propósito es entender su proceso como tal, porque sostuvo dichos puntos de vista y qué circunstancias le hicieron cambiar de parecer. Sobre todo para que pueda servir de inspiración a otras en su situación.

¿Cómo conociste y entraste en el feminismo trans excluyente? ¿Por qué te decidiste por él?

Sin darme cuenta, al principio no me di cuenta de que era trans excluyente al empezar a asimilar ese discurso. Incluso más adelante cuando tomé conciencia de que mi postura era tans excluyente, consideré que era la postura correcta, como supongo que pasa en otras las ideologías y perspectivas que apelan a las emociones y poco a la razón.

No conocí el feminismo hasta los 25 años, pues no me dieron una educación en absoluto feminista al venir de una familia conservadora con un cabeza de familia bastante polarizado ideológicamente a la derecha. Así pues, no tenía ni idea del feminismo hasta que vine a Madrid a vivir con 25 años, aquí empecé a tener mis primeros conocimientos de feminismo siendo de mis primeros libros “El feminismo en España” de Anna Caballé e “Historia del feminismo en España” por la editorial de Pablo Iglesias.

Ahí es donde empecé a interesarme por la problemática del sistema prostitucional y del lobby proxeneta. Empecé a ver muchos vídeos de Amelia Tyganus y otras. En esas conferencias había bastantes feministas notables como Amelia Valcarcel, Alicia Miyares o Pilar Aguilar, a las que empecé a escuchar, y sin darme cuenta su discurso empezó a calarme. Ahora me doy cuenta de que fue porque es un discurso que apela solo a las emociones y en absoluto a la razón.

Esto a pesar de que tenga razonamientos lógicos como que nacer con vagina te asocian el género femenino y eso es verdad. Pero lo que no te dicen es que hay personas que no nacen con vagina y son igualmente mujeres porque han asimilado la socialización femenina.

Y así fue a grandes rasgos como conocí el feminismo radical excluyente ¿Por qué me decidí por él? Pues porque fue el primero que conocí, de ser una analfabeta feminista e incluso política, a la primera teoría que te hace sentir que ha explicado tu mundo. No le cuestionas nada.

¿Que argumentos tenías para mantener esa postura?

El argumento básico que tiene la trans exclusión: que las mujeres lo son porque nacen con vagina y los hombres lo son porque nacen con pene. Como se puede ver son argumentos puramente biologicistas, olvidé que las personas somos una realidad biopsicosocial pues somos biología, somos psicología y somos social. Pero si lo olvidas y te quedas con lo sencillo, los argumentos biologicistas te bastan a pesar de que sean incompletos y nos cosifiquen como máquinas y únicamente como cuerpos. Esos eran mis argumentos, basarme en la biología para definir el todo de una persona, obviando la parte psicológica y social.

¿Llegaste a hacer daño a alguna persona trans?

No lo sé, entiendo que al transmitir mensajes trans excluyentes y al participar en discurso de odio, alguna persona trans que me haya podido leer si que haya podido sentirse ofendida. Es verdad que después de empezar a hablar contigo y que te prestaras a responder a todas las preguntas que yo tuviera, recuerdo que me dijiste que habías visto unas cuantas cosas transfobas en mi perfil. Supongo que leerlo te afectaría como me podría afectar a mí cualquier mensaje de odio hacia mi identidad, pero es cierto que nunca he participado en ningún acoso colectivo como sé que han hecho ex compañeras TERFs a compañeras trans colgando fotos suyas en twitter y señalándolas con mensajes de odio. Afortunadamente eso no lo he hecho

¿Qué te hizo cuestionarte el discurso que llevabas?

Mi estado emocional, cuando era trans excluyente y defendía a ultranza los argumentos transfobos de la trans exclusión me sentía muy mal. Estaba muy a la defensiva en mi vida en general, no solo hablando del transgenerismo. Muy soberbia, sentía odio y no estaba en paz, me sentía muy mal.

La verdad es que no sabía el porqué, al principio no lo asocié al terfismo ni a mi postura trans excluyente. Hasta que un día en twitter vi un cometario a favor de los derechos de las personas transgénero y vi que tenía sentido a nivel racional y emocional… Y la contestación de una TERF, una antigua compañera a la que admiraba… Respondió de una manera absolutamente cruel, sin mostrar ningún tipo de empatía y ahí me afectó muchísimo.

Ahí fue cuando me dije que eso no estaba bien y empecé a cuestionarme.

A partir de ahí empecé a seguir en Twitter a personas trans y a movimientos trans inclusivos. Pues como todos los discursos de odio viene de la total ignorancia sobre el tema al que te enfrentas.

Fue entonces cuando te conocí y cuando con toda tu amabilidad y predisposición empezaste a responderme a todas las preguntas y te enfrentaste a todas mis dudas.

¿Qué te hizo definitivamente abandonar la trans exclusión?

Fue una tarde que estaba en mi casa, después de todo lo anterior en lo que yo había empezado a cuestionarme a mí misma a todos los niveles. Estaba en casa con mis dos hijos pequeños en el salón, con esa situación emocional en la cabeza los vi a ambos y me di cuenta de que si alguno de los dos fuera transgénero, no me gustaría que tuvieran cerca a alguien como yo. Eso fue lo que definitivamente me hizo decir “basta” para poner punto y final.

Entonces fue cuando quise conocer de verdad, hasta entonces en cuanto a las personas trans era pura visceralidad y emocionalidad, miedo de que hombres invadiesen los espacios de mujeres pero sin ningún conocimiento real de nada. Esto por un lado.

Por otro lado estuvo mi pareja, que justo después de esa catarsis mirando a mis hijos, me expuso que mi discurso era de odio y así me dio la confirmación de lo que yo misma pensaba. Justo después te conocí a ti y con el tiempo nos hicimos buenas amigas. Fuiste súper paciente y humilde cuando viste que de verdad no iba a agredir, te ofreciste a responderme cualquier duda y lo cumpliste. Me ayudaste mucho a comprender la realidad trans.

¿Cómo fue el proceso?

Fue duro a nivel emocional, con mucha ambivalencia. Por una parte, la asimilación de la realidad trans y la razón de su lucha me hizo comprender que ese era el camino. Puede parecer una frivolidad pero estar en el lado de la defensa de los DDHH de las personas te hace sentirte bien, útil, para con tus compañeros y compañeras humanos y humanas. En un proceso de deconstrucción recuperas la conexión colectiva que es la que hace que todo tenga sentido y gracias a la cual todos salimos ganando. Todos para uno y uno para todos.

Por otra parte, lo pasé francamente mal. Cuando dejé atrás el lado transexcluyente, me sentí muy culpable por haber sido capaz de contribuir a una ideología tan cruel con un colectivo oprimido, vejado y rechazado como es el transgénero. Me sentí manejada por el poder del rancio conservadurismo patriarcal, que bajo el falso nombre de feminismo excluye a compañeras igual o más oprimidas que yo. Mi pasado TERF no puedo borrarlo, pero sí estoy satisfecha de haber sido capaz de dejarlo atrás y haberlo ganado para estar al lado de mis compañeras.

¿Algún resumen de tu discurso actual trans inclusivo?

Bueno, no tengo un discurso preestablecido. Como mujer feminista, construyo mi discurso en base a los DDHH y la sororidad como los dos pilares fundamentales. Mi postura actual es la inclusión de nuestras compañeras trans en el feminismo porque ellas también contribuyen al feminismo con la defensa de los derechos de las mujeres y el feminismo debe incluirlas como agente de cambio, y acogerlas. Ellas son mujeres, y porque son mujeres, saben lo que desgraciadamente supone ser mujer en el patriarcado: saben lo que es el miedo a ir solas por la calle después de ir de fiesta, saben lo que son las violaciones en los baños, saben lo que es estar sexualizadas, saben lo que es cobrar menos que sus compañeros por el mismo trabajo, saben lo que es que tu pareja hombre te maltrate, saben lo que es que tu opinión cuente menos por ser mujer. Las mujeres no somos mujeres por tener la regla (hay mujeres que nunca la tienen), no somos mujeres solo por parir, ni solo somos mujeres por quedarnos embarazadas, ni por tener pechos llenos de leche con los que amamantar. Esta es quizás una parte de ser mujer, la parte de la hembra que se ha usado como pretexto para que asimile su socialización de mujer y, por tanto, ser ciudadana de segunda categoría. Pero como las personas somos realidad biopsicosocial, nos definen las tres facetas como un todo. Si solo damos por válida una de las tres, en este caso la biológica, reducimos la dignidad, la identidad y la complejidad humana a un cuerpo. A una máquina que produce hormonas, que segrega sustancias, que enferma, que produce vida. Rebajamos a las personas a la calidad de objeto, nos cosificamos y esto es peligroso: porque por coherencia estaríamos asumiendo y validando la utilización de los seres humanos con fines reproductivos, por ejemplo, para que las mujeres con útero podamos gestar para los demás. Y esto es peligroso porque nadie estaría exento de ser usado como máquina, y los DDHH, por tanto, no serían garantía jurídica para la protección de nadie.
Las mujeres trans son sujetos jurídicos y políticos del feminismo.

¿Cómo te sientes ahora respecto al discurso trans excluyente que manejabas?

Pues oscilo entre varios sentimientos: vergüenza, culpa, a veces me río de mí misma y otras veces me siento mal por haber contribuido a sostener un discurso cruel e inhumano, creo que en muchas compañeras transexcluyentes por ignorancia y miedo a perder derechos conseguidos.

¿Qué le dirías a una feminista trans excluyente que se está cuestionando ese discurso?

Le diría que siga cuestionando su discurso, si se lo cuestiona es que algo no le cuadra, y que siguiera profundizando hasta dar con eso que le cuadrará. Que investigue, que hable con personas trans (si es en persona mejor porque somos menos crueles cuando tenemos delante a la persona), que pregunte desde el respeto y la prudencia, que se informe con asociaciones de defensa por los derechos trans y que, por supuesto, cuestione y debata con las que han sido sus compañeras transexcluyentes.

¿Qué le dirías a aquellas que a día de hoy nos agreden a las trans en nombre del feminismo?

Pues para empezar que incurren en un delito de odio al agredir a otras personas, en este caso, por cuestión de género. Creo que muchas no son ni conscientes, y otras creo que lo justifican como respuesta de defensa. Solo que las mujeres trans no son el enemigo. Son otra víctima más entre las cientos de mujeres diversas que existimos. La diversidad enriquece, nunca debe ser motivo para la discriminación. Y si lo está siendo, es preciso ser conscientes de manera urgente y reconducirlo. Pero para esto debemos escuchar, asimilar la crítica y reconocer honestamente con nosotros mismos si lo estamos reproduciendo. Así que otra cosa que diría a nuestras compañeras es que escuchen, que pongan en práctica la escucha activa con las compañeras trans. Porque discriminar, señalar, acosar y negar su identidad es lo que movimientos de derecha, reaccionarios e incluso totalitarios han hecho a lo largo de la historia.
Y ellas no son esto, son feministas, son compañeras.

Para seguir, que deberían enfocar bien al enemigo. Algunas transexcluyentes saben quién es, pero es más fácil (y más rastrero) desviar la atención al colectivo más débil como causa de los males. El neoliberalismo capitalista es el que ha propiciado esta división enfrentando a unas hermanas con otras. La división de los oprimidos hace más poderoso al opresor pues es lo que hace que sigan existiendo sus privilegios a nuestra costa. No deja de ser una lucha de clases. Si los colectivos oprimidos estamos unidos contra el opresor, habremos dado un paso al frente. Y cuántas más seamos, más fuertes seremos.

¿Algo que quieras añadir?

Sí, primero que ha sido un honor para mí haber sido invitada para hacer esta entrevista. Quiero agradecer a las tres personas que me han acompañado en este proceso. Mis hijos, mi pareja y mi amiga (por orden de aparición durante la deconstrucción). Y a ti amiga en especial, por tu disposición, tu paciencia y tu calidad humana. Por mostrarme la realidad trans, el sufrimiento y la opresión brutal que vivis día a día. Gracias por estar ahí, amiga.

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