La mentira de la Inteligencia

El concepto de la inteligencia ha sido constantemente instrumentalizado contra todos los grupos oprimidos, haciendo creer a la sociedad que las mujeres éramos menos inteligentes, que las personas negras tenían un cerebro menos desarrollado o instaurando la creencia de que la discapacidad intelectual proviene de una cuestión únicamente física. Así se han mantenido unos roles de poder por parte de aquellas personas consideradas intelectualmente superiores, que se han lucrado por supuesto de estas falacias durante décadas.

La #inteligencia es una mentira #capacitista y es hora de desmontar el discurso de superioridad basado en la misma.

Test de Inteligencia

Para poder comprender a lo que nos estamos refiriendo, primero es necesario que expongamos qué se mide y bajo qué consideraciones en los test de inteligencia. Estos test miden la inteligencia en valor a lo que se considera que debe saber un menor a determinada edad; el Coeficiente Intelectual se calculaba mediante la fórmula (edad mental/edad cronológica) x 100. Así nos encontramos con que este test tiene múltiples fallos en sí mismo, para empezar que no puede ser utilizado el mismo test para todas las personas, ya que no todas recibimos la misma educación.

Estos test se han descrito sobre el ejemplo normativo de hombre blanco de clase media-alta y estadounidense, lo que supone que no sirve para cualquier otro grupo que no cumpla esas especificaciones. De esta forma es sencillo comprender por qué hablamos de que se trata de un constructo socio-cultural, ya que ha sido impuesto por parte de un modelo hegemónico que ostenta el poder y que quiere mantenerlo sobre estos parámetros.

Que un niño que vive en condiciones de pobreza extrema, que no tiene acceso a la educación y que es racializado no cumpla estos parámetros no hace que tenga menos capacidad de aprender, si no que no ha recibido la educación que el resto sí, y por lo tanto ese test no serviría para medir su “inteligencia”, sino que este test en su caso va a medir el grado de analfabetismo en el que le ha sumido el colonialismo y el capitalismo.

La Inteligencia nos Oprime

Históricamente se ha visto cómo se ha utilizado este discurso sobre la inteligencia para justificar la esclavitud, el machismo o el Holocausto. Las diferencias construidas en torno a la inteligencia han sido piedra angular de todos los crímenes contra grupos vulnerables. Así se ha creado un sistema de clases en el que las personas que más posición social tenían, era porque eran más inteligentes que el resto de grupos. Sin tener en cuenta que uno de los motivos por los que la “inteligencia” era mayor en estos grupos era que son la muestra de los exámenes para definirla.

Racismo y ciencias

Uno de los hechos más destacables en torno a este fenómeno son las teorías que servían a los científicos para justificar la esclavitud. En ellas, comparaban a las personas negras con bestias, bajo pruebas falsas y que a día de hoy resultan absurdas.

Imagen de una lección de Craneometría en la cual se pretende insinuar que el cráneo (y por lo tanto el cerebro) de una persona negra está más próximo al de un chimpancé, lo que justificaría la falsa creencia de que tienen una inteligencia menor, y más próxima a las bestias.

El racismo de la inteligencia es un racismo de clase dominante que se distingue por una multitud de propiedades de lo que se designa habitualmente como racismo, es decir, el racismo pequeñoburgués, que constituye el objetivo central de la mayoría de las críticas clásicas del ra­cismo, empezando por las más vigorosas, como la de Sartre. Este estrato social pequeñoburgués cuya re­producción depende, en parte, de la transmisión del capital cul­tural (capital heredado que tiene la propiedad de ser un capi­tal incorporado) es utilizado por parte de las clases dominan­tes con el fin de producir una «teodicea de su propio privile­gio», como dice Weber. Es decir, la inteligencia resulta en una justificación al orden social.

La única forma que tiene esta clase social actual de mantener el orden que les beneficia, es justificar su racismo en cuestiones aparentemente científicas, genéticas y naturales. Así cuelan el mismo discurso que se lleva manteniendo décadas pero con una nueva apariencia de tolerancia que les permite ganar adeptos dentro de las masas obreras.

Machismo y ciencias

Las mujeres siempre hemos tenido que soportar cómo se nos inculcaba que las ciencias no eran cosa nuestra, justificándolo con la falacia de la inteligencia, y todo ello ha conllevado a que aún a día de hoy se usen esos argumentarios contra aquellas que logran atravesar las barreras de los roles de género.

Eurodiputado que dijo que las mujeres somos “Más pequeñas, más débiles y menos inteligentes.”

Tanto es así que la famosa empresa Amazon se ha tenido que despedir de su Inteligencia Artificial, porque había sido programada basándose en los currículos de hombres, por lo que discriminaba a las mujeres simplemente por no cumplir con el modelo que le habían enseñado que debía seleccionar. Con este simple ejemplo anecdótico podemos comprender que todas aquellas formas de inteligencia basadas en un modelo concreto, serán a su vez machistas y racistas al basarse en la norma social dominante.

Si se construye un sistema inteligente que aprende lo suficiente sobre las propiedades del lenguaje para poder entenderlo y reproducirlo, en el proceso también adquirirá asociaciones culturales históricas, entre ellas los prejuicios de género. La escasa participación de la mujer en el sector de la inteligencia artificial tiene que ser corregida para evitar que hasta las máquinas, que se harán cada vez más indispensables en el futuro, se vuelvan machistas. Y en definitiva es indispensable que las mujeres resignifiquemos toda la ciencia y la cultura para deshacernos del machismo implícito en estas áreas.

Capacitismo y Ciencias

Lo que resulta curioso después de hablar de todos los casos en los que nos encontramos con que la inteligencia es una idea construida como herramienta opresiva, jamás se ha puesto en duda esta misma construcción de cara a lo que se entiende como “retraso mental” o con el “retraso madurativo”. Resulta curioso que mientras el racismo y el machismo ha sido desmentido tantas veces, aún hoy se arrebatan custodias a madres discapacitadas porque tengan una discapacidad intelectual.

El 28 de Abril votaron por primera vez en unas elecciones generales 100.000 personas a las que se llevaba robando el voto desde el inicio de la democracia.

Aún hoy este constructo supone que no se permita votar en muchas partes del mundo a las personas discapacitadas, en España han votado por primera vez en las pasadas elecciones. Se ha construido la inteligencia en valor a un modelo de funcionalidad concreto, que ha supuesto que todas las formas de funcionamiento que difieran de dicho modelo sean “menos inteligentes” y esto debe ser óbice de comprender que el retraso mental o madurativo no es más que otra construcción en valor a una forma de funcionamiento de una parte de la población, que es relegada y que por lo tanto no recibe educación basada en sus necesidades reales para poder hacer frente al capacitismo social. No podemos hablar de “retraso” porque entonces estamos imponiendo un modelo concreto sobre todos los demás, creando un sistema de castas sociales que ignoran que cada persona funciona de forma diferente y que no es algo malo o erróneo hacerlo.

El ejemplo más claro respecto a esto es el Espectro Autista, cuya condición no es un trastorno ni una enfermedad, si no que es una forma de funcionamiento diferente. Por este tipo de funcionamiento se han creado grados dentro del espectro que describen cómo de adaptado a la norma está esa persona autista en concreto. Y se fijan así unas características por las que se considera a esas personas menos inteligentes: Comunicación oral, aprendizaje en matemáticas acorde a su edad, comprensión de su entorno, entre otras cosas. Fijémonos en la primera, comunicación oral. ¿Por qué se ha descrito esta forma de comunicación como la única válida? Esta imposición del oralismo supone una problemática directa para múltiples grupos de personas discapacitadas, pero de nuevo es un prejuicio construido socialmente. Un prejuicio que mantiene esta falacia y que nos discrimina y oprime a las personas discapacitadas.

Conclusiones

Así parece obvio decir que la inteligencia es un invento colonialista y un arma de alineamiento de masas. Mantiene el sistema capitalista y todos sus sistemas de poder con la única intención de seguir enriqueciéndose.

Resulta primordial analizar las problemáticas directas de esta forma de opresión respecto a la discapacidad, pues muchas discapacidades se han basado precisamente en esta mentira. Necesitamos hablar de lo que realmente debe ser la inteligencia, en base a qué la construimos, si es que queremos construirla. La inteligencia es un invento más del sistema capitalista para crear diferencias entre sujetos, por lo que resulta absurdo querer mantenerla. El único motivo por el que queremos mantener la falacia de la inteligencia es para sentirnos mejor dentro de un sistema integrado de opresión porque por lo menos no somos “retrasados” y eso no es más que capacitismo puro.

Igual que se ha hecho con el racismo y con el machismo, necesitamos destruir la idea de la inteligencia, pero en el caso de la discapacidad, por completo. No queremos que se diga que somos “diferentes” pero igual de inteligentes, necesitamos borrar por completo esta arma contra nuestras compañeras.

Bibliografía

9 comentarios sobre “La mentira de la Inteligencia

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