Día de las Escritoras

Hoy publicamos en un día de la semana diferente al habitual para recordar el día que es hoy: el Día de las Escritoras. Este sería el tercer año que tenemos la oportunidad de celebrarlo desde su creación.

El Día de las Escritoras

La iniciativa surgió el 15 de octubre de 2016 de las manos de la Biblioteca Nacional de España, la Asociación Clásicas y Modernas y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) en recuerdo a la discriminación de las mujeres en el ámbito literario. En España, sin ir más lejos, los nombres de autoras de la Generación del 27 como María Zambrano, Luisa Carnés o Remedios Varo son poco leídos en los manuales de literatura.

¿Por qué necesitamos un Día de las Escritoras?

Las escritoras más clásicas no sólo se encontraban con un alto muro a la hora de publicar sus obras, sino que hoy en día siguen siendo olvidadas y difícilmente aparecen en los manuales. De hecho, actualmente la situación de las mujeres para publicar sus obras no ha cambiado mucho desde entonces, siendo obligadas a usar en muchos casos seudónimos masculinos y hacerse pasar por hombres u omitir su nombre en favor de siglas.

En antecedentes, del siglo XIX, tenemos el ejemplo de las hermanas Brönte, quienes primero tuvieron que usar los nombres Currer Bell (Charlotte), Ellis Bell (Emily) y Acton Bell (Anne) para publicar Jane Eyre, Cumbres Borrascosas y Agnes Grey respectivamente y después reclamar la autoría de sus propias obras con sus nombres reales. Precisamente, Charlotte se vio obligada a publicar con al menos otros dos seudónimos diferentes. Mary Ann Evans (como George Eliot), o Amantine-Lucile-Aurore Dudevant (como George Sand) serían otros dos ejemplos más. Un caso más cercano podría ser el de Meg Howrey y Christina Lynch, que publicaron City of Dark Magic bajo el nombre de Magnus Flyte.

Tras el sigo XIX, nos encontramos con autoras que prefieren usar las siglas ya mencionadas anteriormente. De casos más actuales, el de J.K. Rowling es especialmente llamativo, ya que fue su propio agente el que se lo sugirió, porque estaba seguro de que «los niños no leerían un libro escrito por una mujer». P.L. Travels o Nora Roberts (como J.D. Robb) serían ejemplos de casos similares.

Marginadas en géneros temáticos

No es ningún secreto cómo hay determinados géneros que se consideran propios de mujeres y otros «más de hombres». Si hacemos un conteo de la cantidad de autoras que nos encontramos en géneros como la fantasía o la ciencia ficción, es mucho menor que en literatura romántica o juvenil, lo cual no deja de ser por motivos patriarcales: la mujer está «obsesionada con el amor» y tiene una «predisposición natural» para los cuidados. La mujer es la delicada, la romántica y la encargada de criar a los niños. ¿Cómo va una mujer a escribir algo diferente? Cuestiones como que Gabrielle-Suzane de Villeneuve tuviera que advertir en el prólogo de La Bella y la Bestia que era una mujer, ya que su obra trataba temas aburridos (según sus palabras), como crítica social y política (y esto sin separarse mucho del marco romántico y tóxico) nos dice mucho de los problemas que tenían las mujeres a la hora de exponer sus obras.

Dejo en claro que soy mujer, y deseo que esto no sea demasiado visible debido a la extensión de un libro compuesto con más rapidez que precisión. Es una vergüenza confesar de este modo las propias faltas, creo que hubiera sido preferible no publicarlas. Pero ¿cómo suprimir el deseo de hacerse imprimir? Y, por otra parte, quien quiera leer, que lea: eso es más asunto del lector que mío. Así es que, lejos de presentarle unas muy humildes disculpas, lo amenazo con seis cuentos al menos tan extensos como este, cuyo éxito, grande o pequeño, es lo único capaz de inducirme a hacerlos públicos o a dejarlos en un cajón de mi escritorio.

A día de hoy, pocos saben que se considera que la creadora del género de ciencia ficción fue Mary Shelley, nuevamente, otra autora obligada a reclamar la autoría de su propia obra, tan aclamada y querida como lo es dos siglos después. Tal vez el problema es ese, que se trataba de una mujer. Pocos no dudarían en hablar de J.R.R. Tolkien como el padre del género fantástico, pero pocos se acuerdan de Diana Wynne Jones o Ursula K. Le Guin, por mencionar dos de las autoras más famosas e importantes del género.

#LeoAutorasOct

Según su propio blog, la iniciativa surgió en agosto de 2016 en un grupo de twitteras que, dándose cuenta de la desigualdad de las mujeres en la literatura, decidieron que en octubre sólo leerían autoras, coincidiendo a su vez con la instauración del Día de las Escritoras y uniéndose multitud de lectores, editoriales y blogs.

En Rebelión Feminista consideramos que dadas las circunstancias es una iniciativa importante, e interesante cuanto menos, y que a pesar de estar ya a mediados de mes, no es tarde para empezar. Quienes no lo hayan hecho ya, podrían aprovechar para empezar a leer libros sobre feminismo.

Tendríamos tanto para hablar sobre este tema y tantas autoras que mencionar que en un artículo se nos hace imposible. Esperemos que el año que viene podamos repetirlo y explayarnos un poco más, mencionando todo lo que por motivos de tiempo no hemos podido.

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