Post reflexiones de feminismo post moderno

El feminismo, movimiento social que busca la liberación de la mujer, ha experimentado diferentes etapas –u olas– desde su nacimiento hasta día de hoy. Actualmente hay varias teorías que especifican el feminismo, pero se dice que la post-modernidad es de las corrientes filosóficas más influyentes en el feminismo contemporáneo.

La teoría post-moderna ya nace manchada de sangre, tomando como precursores al nihilista Nietzsche, que asegura la muerte de Dios, y a Foucault, que asegura la muerte de la certeza. Y siguiendo a estos maestros, Lyotard acaba con la ciencia, el marxismo y el liberalismo: los grandes relatos.

La teoría post moderna ve en el gran relato una amenaza, ya que uno de los problemas es que se pueden convertir en dogmas inamovibles. Y en vez de tratar que el modelo del gran relato no se convierta en un dogma, lo que propone es construir micro relatos de cuya existencia nunca puedas estar segura.

Una de las claves de las teorías “post” es que aseguran partir de una base y superarla hasta negarla. Por ejemplo, la post modernidad parte de la modernidad hasta negarla completamente, o, como creen ellos, superarla. O la post verdad, que parte de una verdad que se modifica hasta convertirse en una mentira fundamentada en sentimientos y sensaciones.

El Post Estructuralismo de Judith Butler

Judith Butler es considerada una filósofa feminista, post estructuralista y post moderna. La autora propone en “Repensar vulnerabilidad y resistencia” que el sujeto necesita de una estructura material para caminar con libertad. Pero también que el lenguaje actúa sobre el sujeto antes de que el sujeto llegue a hablar.
Lo que hay que plantear es cuál es la estructura material y cuáles son las condiciones que actúan sobre el sujeto y la relación entre ellas.

Marx ofrece un gran relato, el modelo estructura-superestructura, que asienta la cultura sobre una estructura material. Según este modelo la cultura está influida por las bases materiales y al modificarse una también se modifica la otra.

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El error de Butler consiste en no enganchar el lenguaje a la estructura material, como superestructura dependiente y siempre atada. El lenguaje no tiene consistencia por sí solo, existe porque los seres humanos lo pronuncian. Para evitar un hurto es más eficaz una mirada que un cartel que diga “no robar”. Y esto sucede porque el sujeto, el ser humano, es un animal mamífero caracterizado por una necesidad social. Sin el grupo, el ser humano no es sólo vulnerable, sino indefenso. Por eso una de las formas más fuertes de romper las normas, incluso con las miradas, es romperlas desde un grupo.

Sin embargo existen otros factores que hacen pulso contra la fuerza de grupo. Las necesidades fisiológicas son otro hilo que sujeta al ser y a veces lo apartan de la sociedad. El robo en solitario por necesidad de comer, por ejemplo.

Estas necesidades entroncan con un factor material que está también fuera del yo: los medios de producción que satisfacen las necesidades. Al estar desposeídos de estas fuerzas de producción el sujeto se ve obligado a trabajar los medios del poseedor, que es quien crea la superestructura cultural hegemónica según le conviene.

El Relato del Género y la Sexualidad

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Judith Butler dice que la sexualidad y el género son construcciones sociales y que pertenecen a la palabra. Sin embargo, en esta sociedad cisheteronormativa, hay individuos que se atreven a renegar de estas asignaciones que se les atribuyen.

La homosexualidad, la bisexualidad y la transgeneridad no nacen por obra y gracia de Dios, ni porque el diablo les incite a comerse una manzana o les traiga dinamita china para derrumbar el gigantesco gran relato de la cisheteronorma y reconstruir libremente sus piezas.

Igual que aquel que roba por necesidad fisiológica enfrentándose a la norma social, las personas LGTB apelan a su diversidad. Se exponen no sólo al rechazo social, sino a todo tipo de agresiones. Este enfrentamiento no puede tener otra causa que no sea fisiológica. No es un capricho, ni una construcción social que aparezca sin razón y base material.

Conclusiones

Es cierto que no siempre ha existido la clasificación homosexual/heterosexual y cisgénero/transgénero. Pero siempre han existido hombres que sienten atracción a otros hombres, mujeres que (aunque la sociedad haya relegado nuestra sexualidad sólo a fines reproductivos y no se haya preocupado por nuestro deseo sexual) han sentido atracción a otras mujeres y personas que no se han sentido identificadas con el género que les ha sido asignado.

Por tanto es cierto que la clasificación de sexualidades y géneros es una construcción social, pero no debemos olvidar que esta construcción está basada en unos factores biológicos que posee el sujeto desde que se desarrolla en el vientre materno.
Fuentes:

El género en disputa – J. Butler

Repensar la resistencia y la vulnerabilidad – J. Butler

Contribución a la crítica de la economía política – K. Marx

El post modernismo según J P Feinmann

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