Los vientres de alquiler. ¿Qué hay detrás de #RespetameRespetanos?

En el presente artículo, ante el hashtag creado en Redes Sociales #RespetameRespetanos, se pretende abarcar la problemática de los vientres de alquiler a la que miles de mujeres se ven abocadas a realizar por necesidad económica en países en vías de desarrollo, sirviendo a los intereses y deseos de familias adineradas que ven en el cuerpo de las mujeres pobres un medio para alcanzar sus deseos de paternidad o maternidad. Porque recordemos que no existe un derecho a ser padres utilizando el cuerpo de una mujer.

Primero debemos saber qué son los vientres de alquiler, también denominada “gestación subrogada”, “maternidad subrogada” o “gestación por sustitución” . Se trata un contrato a través del cual una o varias personas (a los que llamaremos comitentes o solicitantes) contratan a una mujer (que será la madre gestante) para que geste durante nueve meses a una criatura que será entregada a los solicitantes.

En la legislación española vigente la maternidad subrogada no está permitida, ya que se establece la nulidad de los contratos que se realicen con dicho fin tanto dentro como fuera del territorio español. Ante casos que se han presentado al Tribunal Supremo, éste ha señalado que en ningún caso la satisfacción del interés del menor puede conseguirse a través de la infracción de la Ley pues ésta tutela también otros bienes jurídicos protegidos. Prima el respeto a la dignidad de la madre gestante para impedir la mercantilización del cuerpo de la mujer.

En este mismo sentido, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha venido afirmando la postura del Tribunal Supremo, por ejemplo en el caso Paradiso y Campanelli, que ha señalado que:

“no existe un deber del Estado de proteger el mero “deseo” de constituir una familia, con independencia de la forma en la que este propósito se lleve a cabo. No existe un derecho a la maternidad/paternidad basado en la mera voluntad o en la proyección de la autonomía y del desarrollo personal”.

No obstante, la Dirección General de Registros y el Notariado ha apreciado que es procedente la inscripción de los niños nacidos por maternidad subrogada en otros países en el Registro Civil, por lo que estos menores en todo momento se encuentran amparados por nuestro país.

El hashtag #RespetameRespetanos y el liberalismo de Ciudadanos.

En los últimos días se ha lanzado en las Redes Sociales el hashtag #RespetameRespetanos como reacción a la respuesta que dio Carmen Calvo, Vicepresidenta del Gobierno y Ministra de Igualdad, en una entrevista que trataba entre uno de sus temas el de los “Vientres de Alquiler” mostrando su oposición y la de su partido a dicha práctica.

En varios de estos tweets se ha venido señalando por varios usuarios de Twitter que Carmen Calvo faltó el respeto a sus hijos, a las mujeres gestantes y a las familias de estos niños, llegándose a hablar de surrofobía y acoso a menores por utilizar el término vientres de alquiler. Sin embargo, la expresión “vientres de alquiler” en ningún momento pretende ser ofensiva con las mujeres gestantes sino que describe la realidad por la cual hay personas o parejas que alquilan y utilizan el útero de una mujer para gestar un niño.

Además, en ningún momento ni Carmen Calvo, ni desde el sector abolicionista nidesde Instituciones Públicas se ha venido atacando o propagando odio a los menores que han nacido vía gestación subrogada, sino al revés. Desde el análisis que hacemos buscamos la protección de los derechos humanos de niños y mujeres gestantes y por eso, instituciones como el Parlamento Europeo señalan que los Vientres de Alquiler son un asunto de urgencia y que debe de ser prohibida dicha práctica por el socavamiento de la dignidad de las mujeres y la involucración que ésta tiene con la explotación reproductiva a la que se ven sometidas miles de mujeres.

No podemos olvidar que existe todo un mercado reproductivo articulado en países en vías de desarrollo o que conciben los vientres de alquiler, de modo que regular los vientres de alquiler en nuestro país no tendría sólo un impacto a nivel interno, sino también a nivel global, ya que se produciría un aumento de la demanda por parte de los ciudadanos españoles que no veían la maternidad subrogada como una opción hasta su regulación. Dicha demanda no se vería colmada por la oferta de las mujeres que en nuestro país decidieran gestar, acudiendo los ciudadanos españoles al extranjero dándose un proxenetismo reproductivo aún mayor y constituyendo la regulación en nuestro país: la vía abierta a nuevas inscripciones con un control menos restrictivo. De este fenómeno encontramos evidencia empírica en países como Reino Unido y Canadá constatando que la gestación subrogada altruista sirve a la gestación comercial de otros países como puerta de explotación.

En estos países en vías de desarrollo las mujeres se encuentran sometidas a un triple eje de opresión (clase, género y raza), produciendo hijos a las clases sociales más ricas o a parejas casadas de países desarrollados donde la mujer no quiere ver interrumpida su carrera laboral por un embarazo. En este contexto de feminización de la pobreza es imposible asegurar un contrato libre entre iguales, ya que las mujeres se encuentran en una posición vulnerable frente a la posición de poder que ostentan los solicitantes en todo momento. No debemos olvidar asimismo que a estas mujeres pobres se las hace firmar contratos en los que tendrán que renunciar a su derecho de filiación con el niño antes de que se produzca el parto y en caso de que decidan quedarse con la criaturas deberán pagar multas astronómicas que obviamente no pueden afrontar, dándose una situación de explotación sexual y reproductiva. En este contexto es imposible obviar que se trata de un caldo de cultivo para la explotación y trata de mujeres con fines reproductivos.

También se ha señalado en dicho hashtag que el Estado Español no reconoce estos modelos de familia e incluso que los discrimina, cuando realmente se están produciendo inscripciones como hemos señalado anteriormente de estos menores para evitar su desamparo y reconociendo el vínculo con ciudadanos españoles que han acudido a dicha práctica en el extranjero.

Otros usuarios han llegado a atacar al sector feminista abolicionista o comparar el derecho al aborto con el derecho a ser gestante o a formar una familia a través del cuerpo de una mujer, pero la diferencia entre el derecho al aborto y el derecho a formar una familia a través el cuerpo de una mujer, es que este último no existe; no se encuentra reconocido por textos internacionales e incluso las mismas Instituciones desaconsejan su regulación, a diferencia de lo que sucede con el aborto.

Además ser madre gestante no es un derecho que la mujer tiene sobre su cuerpo como sucede en el caso del aborto sino una renuncia de derechos sobre el cuerpo de las mujeres obreras en estos países que mercantilizan tanto su capacidad reproductiva como su cuerpo para la fabricación de un producto, que en este caso es un niño, a cambio de un precio que pagaran los solicitantes.

Esta situación ha sido utilizada por el partido político Ciudadanos para apoyar dicho hashtag y hacer publicidad de su Propuesta de Ley que pretende regular los “vientres de alquiler” enmascarándolos de una “maternidad subrogada altruista y garantista”, cuando de altruista y garantista tiene poco, ya que dicha propuesta establece básicamente:

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  1. Un consentimiento irrevocable por parte de los intervinientes. Esto quiere decir que una vez que la madre gestante haya firmado el contrato, no podrá revocar en ningún momento su consentimiento sin consecuencias o mejor dicho, si se arrepiente y decide quedarse con el niño solo tendrá dos opciones, hacer frente a la responsabilidad civil por incumplimiento de contrato y las muy posibles cláusulas que se hubieren establecido en el contrato en este caso o entregar el niño a los solicitantes si no es capaz de hacer frente a los gastos.1
  2. Una compensación resarcitoria por el embarazo. Leer esta parte y creer que no va a haber una venta de un niño requiere de un ejercicio de ingenuidad, ya que es imposible un control por parte de las autoridades que evite que no se establezca una relación comercial o que la compensación resarcitoria se acabe convirtiendo finalmente en una renumeración económica por el servicio prestado por la mujer. Es decir, una gestación subrogada comercial que la mujer gestante utilizaría como forma de supervivencia y de obtención de ingresos.2
  3. La prohibición de realización entre familiares. El mensaje intrínseco que está realizando esta propuesta es reconocer y legitimar un deseo como un derecho sobre el cuerpo de las mujeres a totales desconocidos, ya que prohíbe que pueda realizarse entre familiares, que es justamente el único lugar donde podríamos hablar de un cierto altruismo en unas condiciones. A pesar de ello, debemos coger esesupuesto altruismo entre familiares aún con pinzas, desde el feminismo venimos teorizando y afirmando que las mujeres siguen sometidas en la esfera de lo privado por su familia y una regulación en este ámbito podría suponer una extensión de las tareas reproductivas de la mujer obrera.3
  4. Los requisitos exigidos a la madre gestante son excesivos y los exigidos a los solicitantes son ínfimos. Prácticamente cualquier persona mayor de 25 años y menor de 45 años que no se encuentre limitado en su capacidad de obrar, tenga la nacionalidad española o residencia y acredite la capacidad de responsabilidad parental, podría acudir a esta práctica, aunque en ningún momento se señala como se acreditaría dicha capacidad para ser padre o madre. Así, por ejemplo se exige que la madre gestante no tenga antecedentes penales pero respecto a los padres no se menciona nada. Esto directamente se trata de una despreocupación y desprotección respecto a los núcleos familiares donde van a ir estos menores y dónde van a desarrollar tres etapas de la vida muy importantes en un ser humano: la infancia, adolescencia y parte de la época adulta.

Además de lo mencionado anteriormente, con dicha propuesta se está yendo contra el principio del derecho “mater semper certa est” en virtud del cual la madre en el momento que pare es ella la madre a no ser que dé al niño en adopción y renuncie a estos derechos de filiación tras el parto, no antes del parto y de forma irrevocable como sucede con la Propuesta de Ley de Ciudadanos.

No se puede ignorar que ante los hechos acontecidos en #RespetameRespetanos se observa un neoliberalismo enmascarado de las historias de varias familias que han acudido a otras mujeres para que gestaran un niño a cambio de dinero, los cuales en ningún caso pueden servir como ejemplo para legislar sobre la maternidad subrogada altruista aludiendo a que ésta pondrá fin a la búsqueda de españoles de mujeres gestantes en países en vías de desarrollo. Ya que países desarrollados en los que se han regulado los vientres de alquiler el efecto ha sido totalmente el contrario. Además de la instrumentalización para impulsar la publicidad de una Propuesta de Ley que como hemos mencionado por los motivos anteriores es irresponsable con la gestante y su hijo. Es tarea de Europa frenar la explotación reproductiva desincentivando a sus ciudadanos a que acudan a esta práctica debido a las consecuencias que tiene sobre la percepción de la mujer y prohibir todo tipo de maternidad subrogada.

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