María Riot y la instrumentalización de la discapacidad

Muchas veces desde el liberalismo se ha instrumentalizado la discapacidad para justificar la explotación sexual. Concretamente hace una semana hemos leído cómo una famosa scort utilizaba una historia en la que una familiar de un hombre discapacitado preguntaba por alguna compañera que realizara sus servicios para este hombre en cuestión. Por ello, nos vemos obligadas a realizar un artículo sobre la invisibilización de la sexualidad  de las personas con discapacidad y la nula educación sexual que se lleva a cabo en muchísimos centros destinados a la comunidad.

be kind to everything that lives
Aquí tenemos a la persona aludida

Como todo el mundo sabe, hay ciertas patologías que dañan la capacidad de decisión de una persona y, por lo tanto, crea una vulnerabilidad muy grande frente a la manipulación y la violencia. Y por supuesto, una persona cuya capacidad de decisión ha sido mermada no puede decidir libremente tener sexo con otra persona. Aquí hablaríamos siempre de violación.

Las personas con discapacidad intelectual o de desarrollo sufren una media de seis abusos, maltratos, robos o agresiones a lo largo de su vida, y una de cada dos mujeres han sufrido al menos un abuso sexual, según un estudio presentado hoy en Barcelona.

La Vanguardia-27 oct (EFE)

Las mujeres que sufrimos más opresiones estamos expuestas a sufrir más violencia derivada de ella. Es un hecho al que nos enfrentamos a diario y con el que nos peleamos para poder sobrevivir en una sociedad que nos silencia y que nos esconde debajo de la alfombra. El estudio destaca que cinco de cada diez mujeres con discapacidad intelectual y dos de cada diez hombres han sufrido algún abuso sexual, lo que evidencia un claro síntoma de que la problemática se ve acentuada por el Machismo institucionalizado. Los resultados del estudio indican que los principales espacios donde se producen estos abusos son la calle (21 %), donde las víctimas son sobre todo adultos; el hogar (20 %), donde predomina la violencia sexual o la exposición a la violencia, y la escuela (14,4 %), donde los menores son víctimas de violencia entre iguales. Estos hechos para empezar señalan que hay una problemática sin solucionar que surge del capacitismo en un primer momento y del sistema patriarcal actual que vulnera la dignidad de las mujeres.

¿Las personas discapacitadas no tienen Sexo?

Las personas, en general, tenemos atracción sexual y/o libido, independientemente de si somos discapacitadas o no. Muchas veces se nos impone una “normalidad” muy tóxica que marca de primeras que tenemos que relacionarnos socialmente de la misma forma que lo hace la gente sana, cuando en muchos casos no es así. Y no por ello, tenemos vidas menos plenas, menos placenteras o somos menos felices que la gente sana. Nuestra infelicidad casi siempre surge de que se nos imponga cómo debemos vivir nuestras vidas y se ignore nuestras necesidades por no ser “normales”.
Un ejemplo de esto es la imagen que se tiene por ejemplo de la comunidad autista, con personajes ficticios como Sheldon Cooper, que aún siendo un personaje que no representa fielmente a la comunidad, es el que la gente sana percibe como representante. Es decir, las personas sanas entienden que la comunidad autista la conforman personas asociales que no sienten interés por el sexo y que no lo practicam; cuando la realidad es que las personas autistas al igual que las neurotípicas se relacionan con su entorno de diferentes formas dependiendo de la persona. Habrá autistas que no mantengan relaciones sexuales al igual que hay neurotípicos que no lo hacen. Pero la problemática es que la representación de una comunidad completa sea tan sesgada e invisibilizadora. Convirtiendo, en muchos sentidos, la comunidad en un chiste.

Hay personas discapacitadas con discapacidades mentales, físicas, psicológicas, etc. Nuestro grupo no es homogéneo, por lo que tenemos muchísimas maneras de vivir nuestra sexualidad, compartirla con quien creemos oportuno y de aprender de ella. Pero es un gran problema que muchas personas que van a colegios especializados en discapacidades concretas o que simplemente viven en una residencia por la imposibilidad de sus familiares de atenderles no reciban una educación sexual adecuada a las necesidades de cada rango de edad. En muchos casos, incluso se obliga a las familias a esterilizar a las mujeres cis discapacitadas para evitar que se queden embarazadas a causa de una violación o de sexo entre compañeros de la residencia, en lugar de proporcionar (siempre en la medida de lo posible) una educación sexual que muestre opciones anticonceptivas y dar la seguridad adecuada para impedir las violaciones.

Por otro lado, en muchas páginas web porno las personas discapacitadas tenemos nuestra propia sección de vídeos. Se fetichiza nuestra condición, pero solo aquellas que no suelen ser infantilizadas. Porque esas son nuestras dos opciones, o ser fetichizadas, o ser infantilizadas. En ambos casos, la dignidad y libertad de las mujeres discapacitadas se pasa por alto.

Otras veces, la dignidad de las mujeres discapacitadas pasa precisamente por aparentar esa normalidad impuesta, encajar en el modelo que se nos marca, como debe encajar la mujer sana en los cánones de belleza del Patriarcado, para tener una vaga aceptación del mismo. Obviamente existe un rechazo social a la discapacidad en todas las esferas y una opresión que crea dicho rechazo precisamente para alimentar el sistema. Y es evidente que hay gente que no tiene intención en acostarse con nosotres (y es recíproco), como parte directa de la idea de que somos erróneos, que no estamos bien, que somos débiles, etc. La continua infantilización tampoco ayuda, pues la gente decente entiende que una persona que lee como infantil no es un sujeto válido para mantener relaciones sexuales. Pero en ningún caso el sexo es una necesidad: es un deseo que la gente discapacitada que tiene capacidad de decisión vive libremente y muchas veces de forma diferente a lo habitual. Su sexualidad es diversa al igual que la de cualquier otra persona porque precisamente se está marcando una diferencia al considerarnos algo diferente a lo que se considera una persona normal.

La diferencia nace de la opresión, y no al revés como se pretende hacer creer. Las personas discapacitadas vivimos muchas veces igual que cualquier persona sana y no por ello tenemos que andar siendo utilizadas para justificar atrocidades como la explotación sexual. Si entendierais que vivimos nuestra sexualidad a nuestra forma, no veríais necesario que tengamos que pagar por tener sexo porque comprenderíais que tenemos otras formas de vivirla.

Utilizarnos como argumento para defender la prostitución  es, por tanto, un signo más del capacitismo que nos describe como personas incapaces de vivir su vida con normalidad y es reforzar el sistema que nos excluye y que nos asesina sistemáticamente. Ninguna mujer discapacitada con formación feminista vamos a apoyar que nos utilicéis solo cuando os conviene mientras silenciáis nuestras voces en pos de llevar la razón dentro de la interpretación del mundo que os da vuestra posición de privilegio como personas sanas. Las mujeres no somos mercancía ni tampoco argumento contra nuestra propia dignidad.

No seas como María Riot, no instrumentalices a las personas discapacitadas

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