Cómo ayudar a una mujer maltratada

Como ya habéis podido ver, hemos recuperado un viejo hilo de Twitter y hemos decidido hacer también un artículo para que lo tengáis en ambos formatos.

Ayudar a una víctima de violencia de género no es sencillo, ya que son muchas las barreras que construye el maltratador para aislarla de su entorno hasta tal punto que ella misma sea capaz de rechazar ese apoyo. Asimismo, no son pocos los prejuicios en torno al maltrato que entorpecen el acercamiento a este problema y que si queremos ser buenos aliades, debemos afrontar. Hablaré tanto hacia las personas maltratadas, tratando de ayudarlas, como hacía su entorno, desde mi experiencia personal. Por esta razón, la opinión de un psicólogo debe ser la primera en tomarse en cuenta. Cada mujer y cada persona es un mundo: lo único que debéis tomar como norma es acudir a una especialista.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que una mujer maltratada no “se deja” maltratar, ya que la han destrozado tanto que no ve más allá. No ve el maltrato o no ve cómo salir de él. Se siente sola. Siente que nadie la va a entender o que la van a juzgar. Se siente indefensa y no sabe cómo salir de ahí sin dañar a nadie. Además, el maltrato ocurre de una forma tan gradual que puede pasar inadvertida para la víctima: primero es una mala actitud, después insultos y por último la agresión física. Y en ninguna de esas fases es la víctima la culpable de la situación, sino el victimario.

El agresor va cambiando su forma de actuar de manera progresiva. Empieza de forma muy sutil, casi imperceptible. Sin venir a cuento te habla de mala manera, te humilla en público o hace un broma sobre ti o tu cuerpo. Un día te insulta y ahí empieza a cambiar todo. Y mientras, tú te autoengañas para no sufrir porque es muy duro admitir la verdad. Te engañas hasta tal punto que te crees tu mentira y crees que es culpa tuya.
Entonces comienzan las inseguridades y el miedo a no ser suficiente y a que se canse de ti, la culpabilización, y  te encuentras en una montaña rusa de emociones por la relación.
Cuando estáis bien es maravilloso: flores, amor, cariño por todas partes. Cuando no, te insulta, veja, o incluso agrede. Probablemente aquí empieces a desarrollar más o menos los celos por el miedo a perderle. Por considerarte inferior a él porque ha conseguido crear en ti una dependencia emocional que hace que le necesites. Como si fuera una droga. Él se beneficia de eso, sabe que no puedes alejarte de él porque eres dependiente. Te ha anulado emocionalmente. Piensas:
 ¿Cómo voy a dejarle con lo bien que estamos cuando todo va bien? Seguro que puedo ayudarlo a cambiar.
Te aferras a los buenos momentos y te convences de que merece la pena, que tampoco es tan malo, que debes aprender a tratarle. Y alguien tiene que quitarte de la cabeza todas esas ideas absurdas con paciencia y cariño. Y no es un camino fácil.
En mi caso fue mi madre. Se lo conté y me dijo que a ella le había hecho lo mismo, me hizo ver que no me lo inventaba, que era cierto.
Una mujer maltratada normalmente sabe que la relación no es sana, pero no es capaz de ver la realidad de la situación. Es vital que pueda darse cuenta de ello, que no es una relación más, que está siendo maltratada. Ser capaz de decirlo en voz alta. Aunque hay que tener cuidado con esto, ya que la persona tiene que verlo por sí sola, porque si la presionas, jamás querrá verlo. Duele demasiado. Duele mucho decir “la persona a la que quiero, me maltrata.”

Y luego están las que no quieren hacerle daño a con pensamientos tan dañinos como estos:

Pobrecillo, ha sufrido mucho, me necesita.

No puedo dejarle, es normal que sea así.

Seguro que cambiará, me quiere

Ninguno de estos pensamientos son voluntarios, son efecto de la educación machista recibida y de la dependencia emocional. Es muy duro escuchar a cualquier mujer no priorizarse, pero a una mujer maltratada, lo es más. Está sufriendo un infierno por los sentimientos de otras personas. Personas que probablemente prefieren que salga de ahí, exceptuando, obviamente, al maltratador.

También decir que mi experiencia fue desde una perspectiva diferente: mi padre era el maltratador y aún lo es. No he sido capaz de ayudar a su mujer, la tiene demasiado anulada para que se dé cuenta. Aún es una mujer maltratada, a pesar de que he hecho de todo para acabar con ello, pero la necesito a ella para que se acabe. Con esto quiero decir que si ella no lo ve, da igual lo mucho que luches, ella tiene la última palabra. Ella es una persona independiente. Yo también sufrí maltrato psicológico de su parte, siempre creí que era culpa mía, pero ahora sé que no. Ahora sé que fue maltrato y que él es el único culpable, pero me costó años y tratamiento psicológico el poder verlo.

Así que no seas condescendiente, no le digas lo que tiene que hacer. Apóyala. Cuando te lo cuente, lo primero que debes hacer es decirla que la quieres, porque ella se sentirá muy sola. Necesita escuchar de alguien ajeno que es querida y que no está sola. Necesita que alguien le diga eso, que la haga sentir valiosa. Él la ha anulado en todos los ámbitos de su vida, se siente una mierda en ese momento, necesita una dosis de realidad. A continuación pregúntale qué puedes hacer por ella y ofrécele que se quede contigo en tu casa o lo que puedas. Se sentirá protegida. Ella te preguntará qué hacer, y tú lo mejor que puedes hacer es decirle:

¿Qué quieres hacer?

No la anules tú también decidiendo por ella. Que te cuente cómo lo ve, cómo se siente y a quien está priorizando por encima suyo. Quién es el motivo de soportar eso. Entonces, cuando ya lo sepas, tienes que quitarle esa venda de los ojos. No será fácil, prepárate para todo.

Cielo, tus hijes tampoco quieren perderte a ti, y él puede matarte.

Cielo, tu familia te ayudará, no te juzgará.

Cielo, su familia estará bien, saben cómo es, te quieren, no quieren que te haga daño.

Aquí es probable que lo vea más claro, aunque es la más complicada, porque implica atacar a su dependencia.

Cielo, si te quisiera, no te haría daño. El amor no duele.

Seguramente no quiera verlo y que te diga que sí la quiere, que sólo ha sido esa vez y que tampoco es para tanto, que le hizo enfadar. Mil mentiras que se lleva repitiendo a sí misma años para huir del dolor que supone ser maltratada. Realmente se lo cree.

Aquí es probable que no te quede más remedio que hacer la cosa más dura del mundo: tienes que dejarla que vuelva. Porque no lo ve y no servirá de nada lo que digas. Puedes poner en aviso a la Policía sobre el caso, aunque sin ella no prestarán demasiada atención y es posible que pierdas su confianza. Por supuesto, déjala volver solo si no supone una amenaza a su vida, si no la ha intentado matar. Que la dejes volver no implica que la dejes sola ni que la juzgues, debes hacerla sentir apoyada. Tiene que sentirse segura contigo. Así serás su primer apoyo cuando vuelva a ocurrir. Y volverá a ocurrir, lamentablemente.

Es muy duro y da muchísimo miedo, pero si no tienes pruebas no sirve de nada. Si ella no quiere admitirlo, tampoco… Las leyes actuales ya nos protegen muy poco si denunciamos, pero es que las mujeres que no pueden están indefensas. Un consejo que te digo, para que tú estés más tranquile y proteger a la mujer: visítala con asiduidad. Pregúntale qué tal se encuentra, si necesita algo de ti; dale un colchón de confianza para que vea que no está sola.

Cuando vuelva a ti y te cuente que ha vuelto a hacerle daño, tienes dos opciones: asesinarle o darle una paliza en concepto de defensa feminista, o acudir con ella a comisaría a poner la denuncia.
Si se siente segura, es muy posible que esa vez denuncie. Si aún no quiere denunciar, déjala en tu casa un tiempo y que se aleje de su toxicidad. Verás que tiene una gran dependencia emocional.
El día que ella esté preparada debes ser su apoyo, porque interponer una denuncia tampoco es nada fácil. Se nos pone en duda, se nos juzga, se nos culpa, o incluso se nos impide denunciar. Así que prepárate y prepárala para lo peor, porque la “justicia” hace años que no existe en este país. Y si no la creen o la ponen en duda, ella se culpará. Dirá: “Si es que ya lo sabía yo, soy una exagerada, no es para tanto”. Volverá a anularse a sí misma, algo que puede aprovechar el agresor. Y debes adelantarte a ello. Dile que ese agente no tiene ni idea, que buscareis un abogado y que puede quedarse contigo todo el tiempo que quiera. Incluso es probable que una mujer os ayude y empatice mejor, así que exigid hablar con una agente.
En todo caso, anímale a ir al psicólogo para “que deje atrás la dependencia y los celos”. Una mujer profesional en el tema podrá ayudarla. Es obvio por qué digo “mujer”, pero lo aclararé para futuros machitos dolidos: una mujer no te supone una amenaza. Cuando has sido maltratada, hablar con otro hombre del tema puede resultar un mundo de dolor y desconfianza. Ni de coña, vamos. Aunque sea el mejor.
Puede que te resulte incómodo ofrecerle tu casa tan abiertamente, pero en ese momento puede que seas su único apoyo, lo único que le aportará una dosis de realidad. El resto probablemente haya sido manipulado ya por el agresor. Además, si esa mujer tiene hijes, estarán mejor lejos del agresor. Si tiene alguien a su cargo (padres, abuelos, etc.) buscad residencia temporal. Procurad alejar del agresor toda vida que pueda utilizar en contra de la mujer, incluidos animales no humanos. Es vital aislar al agresor para que no pueda acceder a hacer daño a la víctima de ninguna forma.
Casi toda asociación de mujeres tiene apoyo jurídico y psicológico, y os aseguro que allí estarán encantadas de ayudaros. Lo mejor sería que se tomara un descanso del trabajo, si eso fuera posible (aunque esto es muchísimo más complicado, lo sé).
Pero esto impedirá que el agresor tenga un lugar donde agredirla fuera de la seguridad que habéis creado. Los agresores suelen acudir a todos los lugares donde puedan encontrarse a sus víctimas para marcar territorio, para que ellas sepan que les da igual, que les seguirán haciendo daño donde sea y para hacerles creer que no pueden escapar.
Por ello es aconsejable cambiar por completo la rutina hasta conseguir una protección judicial real. Y aún con la protección, mantener las espaldas bien cubiertas y al agresor bien vigilado.
No es vida vivir con miedo, lo sé, créeme. Pero prefiero eso a ser una más de las mujeres asesinadas engrosando las filas del Terrorismo Machista. Espero que nuestros consejos os sirvan de algo y que podáis ayudar a las mujeres de vuestro entorno.
Una última cosa. Una mujer, lamentablemente, rara vez supera todos los daños producidos por el maltrato, sino que aprende a vivir con ellos. Nunca os creáis con el derecho de frivolizar su sufrimiento como si ya no significara nada o como si ya hubiera pasado todo. Vives con miedo todos los días de tu vida por culpa de un ser despreciable que te destrozó por dentro. Y solo eres capaz de dar gracias a todo aquello que te ayudó a salir de ahí, a eso que te dio fuerza. En mi caso fueron mi madre y mi novio. Y en el caso de mi madre, yo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: